Los díscolos piden la palabra
Los cañeros que no aceptan el pacto exportador azucarero mostraron que no se quedarán de brazos cruzados. El CART se queja por el parasitismo. Por Fernando García Soto -Redacción LA GACETA.
Con la zafra azucarera tucumana en su plenitud, comienzan a percibirse los primeros efectos del acuerdo exportador, para bien y para mal. Lo bueno es que el ruinoso precio del azúcar empezó a mostrar signos alcistas, porque el mercado nacional tomó nota de que la oferta del producto es inferior a la que podría esperarse en esta época del año, ya que buena parte del trabajo de la mayoría de los ingenios argentinos se orienta a la elaboración de crudos, que tienen por destino el mercado externo. Lo malo es que el pacto no sumó a todos los azucareros, y algunos de los díscolos dijeron "presente" en la semana que pasó.
Los cañeros que no adhirieron a la idea de dejar en manos de los dueños de los ingenios la estrategia comercial 2009-2010 de la actividad azucarera decidieron no quedarse de brazos cruzados. Es así que al inicio de la semana pasada, la dirigencia del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu) convocó a la prensa para dejar en claro que no convalidarán que sean nuevamente los dueños de los ingenios quienes motoricen la exportación de azúcar. Ratificaron que en la última temporada muchos cañeros resultaron estafados por los ingenios que tenían a cargo la venta externa del azúcar. Por lo tanto, esta vez quieren ser ellos mismos los que exporten, pero no más de un 35% de lo que se produzca. También se oponen a inmovilizar otro 10% para sacar del mercado interno si las condiciones así lo exigen, y ni hablar de destinar un 4% para fraccionamiento en el marco de un convenio con la Nación, como dispone el acuerdo exportador.
Otro grupo de productores que viene realizando un trabajo minucioso de desgaste del pacto azucarero es el autodenominado Cañeros Unidos del Este (CUE). Estos fueron ninguneados en las negociaciones que concluyeron con el acuerdo, y ahora parecen tomar más vuelo propio de lo que muchos suponían. Tanto que si llegaran a sumar fuerzas con Cactu, probablemente harían tambalear las todavía endebles estructuras que intentan forjar los industriales y los cañeros que promovieron el convenio exportador. En los últimos días, los máximos dirigentes de CUE -encabezados por Mario Tizeira- se movieron bastante y les sacaron jugosas promesas a importantes referentes de las principales empresas y entidades azucareras del país. A todos estos les plantearon, en línea con Cactu, que ellos quieren ser artífices de la exportación de sus propios azúcares, y algún dirigente nacional les habría dado un guiño a esta iniciativa, tal vez para tratar de no exaltar ánimos que ya están bastante caldeados. A los dueños de un gran ingenio tucumano les manifestaron que no aceptarán que se exporte más de un 30% de su azúcar, y les anticiparon que no pondrán en manos de los ingenios la inmovilización de otro 10% de su azúcar. En este caso tampoco hubo oposición a esta demanda.
En la vereda de enfrente, esta semana se llevó a cabo el acto de inicio de zafra del ingenio San Juan, sindicado por el resto de las industria azucarera como uno de los que no aceptan formar parte de esquemas comerciales conjuntos. Durante la celebración, las autoridades del San Juan dejaron en claro al menos dos cosas: 1) que este año elaborarán 35.000 toneladas de azúcar blanco común tipo A, que se vende en el mercado interno, y 2) que ellos producen muy poco azúcar como para que se los responsabilice por las sobreofertas del producto que se vienen registrando en el mercado argentino. Y para aquellos que los cuestionan en su rol de empresarios, en la ocasión exhibieron muy buenas relaciones con altas autoridades del Estado tucumano.
También por estos días hubo algunas expresiones esclarededoras del presidente del Centro Azucarero Regional (CART), Julio Colombres. En las jornadas sobre biocombustibles organizadas por la Fundación del Tucumán, Colombres dijo a la prensa que desde muchos años en el azúcar hay empresarios -industriales y cañeros- que trabajan en base del parasitismo, o sea que otros trabajan y ellos se llevan los beneficios, e instó a que el Estado ayude a combatir esta situación. Toda una definición sobre cómo parecen estar las cosas.







