El poco feliz traslado de los feriados patrios

15 Junio 2009
Desde tiempos inmemoriales, el hombre buscó alternar el trabajo con la diversión o sus creencias religiosas. Ese fue posiblemente el origen del feriado, participio del verbo feriar, que etimológicamente proviene del latín, feriari. El "feriatus die" significa día de descanso, de reposo, de fiesta, de regocijos públicos. El Diccionario Espasa Calpe señala que en la antigua Roma recibían el nombre de días nefastos, es decir festivos, en contraposición a los fastos, que eran las jornadas laborables.
   Señalamos en una oportunidad que con el correr de los siglos surgieron feriados para evocar fechas importantes en la historia de un pueblo o para honrar a patriotas que habían sobresalido por alguna acción. Había países que se caracterizaban por un exceso de feriados a lo largo del año y la Argentina no era una excepción. Ya en el siglo XIX, Bernardino Rivadavia, por entonces ministro del gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, dictó un decreto -el 31 de agosto de 1821- por el cual se restringían los feriados a las festividades religiosas, y al 25 de Mayo y al 9 de Julio.
   Estas jornadas festivas fueron incrementándose con el devenir de la historia y se incorporaron a la efemérides días no laborables relacionados con estatutos profesionales o emanados de convenciones colectivas de trabajo. En junio de 1976 el régimen militar derogó estos últimos días inhábiles. El 18 de mayo de 1988 el Poder Ejecutivo Nacional promulgó, mediante decreto 517, la Ley 23.555, que establecía que los feriados nacionales obligatorios, cuyas fechas coincidieran con los martes y miércoles, serían trasladados al lunes anterior. Los que coincidieran con los jueves y viernes serían llevados al lunes siguiente. Se exceptuaban de la disposición, los días inhábiles correspondientes al Viernes Santo, 1 de Mayo, 25 de Mayo, 20 de Junio, 9 de Julio, 17 de Agosto, 8 de Diciembre, 25 de Diciembre y 1 de Enero. Con la medida se intentaba evitar los feriados "sándwich" en medio de una semana y, por otro lado, promover el turismo. Pero luego, fechas importantes como el Día de la Bandera, que recuerda la muerte de Manuel Belgrano, o el 17 de agosto, que evoca la desaparición de José de San Martín, fueron desafectadas de las excepciones. Otro tanto ocurrió con el 2 de Abril, Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, pero el 7 de Junio de 2006 fue declarado inamovible, al igual que el 24 de marzo en el que se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia (ley 26.085). Para complicar más a los argentinos, de acuerdo con la Ley Nº 24.445, los feriados nacionales del 20 de Junio y del 17 de Agosto se trasladan al tercer lunes del mes respectivo.
   Consideramos que es un desacierto trasladar el feriado de las fechas patrias no sólo porque se pierde el sentido de homenaje, sino que en el ámbito de la educación genera, con frecuencia, confusiones en los alumnos. Se va extinguiendo de ese modo la tradición de evocar a los próceres en su día y generar una jornada de estudio y de reflexión en la escuela. Ello sucede, por ejemplo, con el traslado para hoy del feriado del Día de la Bandera que se celebra el sábado próximo. Es como si el cumpleaños de una persona cayera sábado o domingo, y se lo trasladara a un viernes o a un lunes para convertirlo en feriado y poder disfrutar del ocio.
   Esta ley es un reflejo del escaso sentido de identidad que nos va quedando, como consecuencia de una sociedad cada vez más consumista que privilegia el placer y el materialismo, en desmedro de valores éticos o hechos clave en la construcción de una nación que siempre hay que recordar.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios