El misterio del segundo
El oficialismo descuenta que obtendrá cuatro diputados y dos senadores en las elecciones del 28. Alperovich oscila entre su lanzamiento a la Rosada y la re-reelección. Los diagnósticos de López Murphy y de Fraga. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
Dentro de dos domingos, se develará qué fuerza política se posicionará como la opositora más votada. Del lado del oficialismo no hay dudas de que su victoria está cantada.
Un ministro que está alejado del trajín político cotidiano pero que lidia con los números del tesoro, no ocultaba su confianza acerca de una victoria sin reparos: cuatro diputados y dos senadores adictos a la Casa de Gobierno. La tercera banca de senador le corresponde constitucionalmente al segundo en el ranking electoral. El trazo grueso del cuadro final sólo se modificará si el alperovichismo pierde un escaño de diputados. La situación de los adversarios del alperovichismo es muy complicada. Ellos están condenados a despellejarse entre sí para subir de escalones, con lo cual retiran de la escena al gobernador. Así se desarrolla hasta ahora la acción electoral.
Mediante operaciones de inteligencia política el Gobierno azuza las peleas de los opositores. Por virtudes propias y limitaciones ajenas, el alperovichismo afronta estos días decisivos sin que le hayan asestado golpes dolorosos. Evita los debates potencialmente riesgosos, como el que se efectuó con el patrocinio de la UNT. Beatriz Rojkés pasa estos días tapada por el protagonismo central del gobernador, que es el candidato a senador suplente. En realidad, él es el jefe de campaña y el primer postulante al Senado, por la forma en cómo se desenvuelve. De esa manera, se asegura que los réditos sean de su absoluta cosecha.
¿Por qué optó por esa estrategia electoral? Dentro de dos semanas, cada gobernador contará los votos con una doble lectura: conocerá su propia cotización en el mercado electoral comarcano y con qué capital político contará para negociar en la mesa de las decisiones del partido gobernante. Alperovich no escapa de esa lógica que impera en el peronismo. La opción preferida por el gobernador es el salto hacia la política nacional en el marco de una fórmula presidencial con el rango de segundo. Sólo Ramón Bautista Ortega alcanzó ese sitio en el binomio que compartió con Eduardo Duhalde.
El ex gobernador, desde temprano, había revelado su vocación por llegar a la Casa Rosada, que finalmente se frustró, a causa del triunfo del dueto Fernando de la Rúa-Carlos "Chacho" Alvarez. Alperovich, sin embargo, es más astuto. Se liberó de la traba antireeleccionista que le había impuesto Antonio Domingo Bussi, con la reforma de 2006. Empuja ahora por la re-reelección en 2011porque quiere atrincherarse en Tucumán, mientras espera un nuevo reparto de cartas en el ámbito nacional del PJ.
Diagnóstico certero
"Si no logramos quebrar la hegemonía del norte, esta región seguirá siendo el reaseguro del kirchnerismo", había planteado Ricardo López Murphy, en febrero último. Entre el 22 y el 23 de ese mes había explorado la idea de una alianza opositora en la provincia."El peso electoral del norte, quizás menor en votos, es muy significativo en el número de legisladores", alertó entonces. Las vertientes antialperovichistas profundizaron sus diferencias y el aserto de López Murphy resultó profético.
¿Qué les preocupa hoy a los líderes nacionales de proyectos antagónicos al Gobierno? Quitarle una diputación al kirchnerismo. Alfredo De Angeli pidió el voto para el productor rural Juan Casañas, asociado al Acuerdo Cívico y Social, mientras Mauricio Macri insistió anteayer en que es imperioso que el kirchnerismo no retenga las cuatro bancas que se renuevan en Diputados. El consultor Rosendo Fraga no les dio la razón al evaluar ayer el caso de Tucumán, al que registró como propio del alperovichismo.
En el Acuerdo Cívico y Social están contentos con la recuperación de radicales que se habían congelado o emigrado hacia otros partidos en la década del 90. José Cano y los cobistas Jorge Mendía y Luis Yanicelli van de un lado a otro del territorio para afianzar la estructura de fiscales y organizar los comités de apoyo. Ricardo Alfonsín se sumará el martes a la tarea proselitista por espacio de algunas horas.
El hijo del ex presidente Raúl Alfonsín es una carta fuerte que los acuerdistas pondrán sobre la mesa. Cano y sus asesores están persuadidos de que Fernando Juri- al que reconocen la calidad de principal contendiente en la disputa por la tercera senaduría- "llegó a su techo". Ricardo Alfonsín los confirmará en la autenticidad de la opción antikirchnerista y antialperovichista y los separará de otras versiones del cobismo, a las que catalogan de próximas al Gobierno provincial.
En distintos ámbitos
A Juri le cayó bien la fugaz incursión de Macri. Le sirvió para reforzar su perfil de peronista que no negociará con el kirchnerismo tras los comicios del 28, a la vez que se despegó de Alperovich, al cuestionar la re-reelección del gobernador. El ex vicegobernador quiere disipar malos entendidos futuros respecto de su inserción en el mundo peronista. Sabe que no puede dar un paso en falso y que es la cabeza de una compleja sociedad de 14 partidos. Con Delia Pinchetti de Sierra Morales y Esteban Jerez, en los primeros cargos de la lista de diputados, confía en ampliar su base electoral.
Macri pasó con éxito el test de popularidad callejera, si bien queda abierta la incógnita del traspaso de ese fenómeno al terreno electoral. De cualquier forma, la presencia del jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sirvió para dar mayor consistencia a la tropa propia, a dos años de la elección presidencial. Tucumán es uno de los distritos en los que el macrismo usa su sigla en forma oficial. Algunos espectaculares traspiés en otras partes de la geografía argentina le obligaron a ser más prudente.
La dinámica de la política en el peronismo no deja espacio para un desembarco masivo de figuras antikirchneristas en los próximos días. La mayor tarea que le aguarda es la cobertura de todas las mesas con fiscales leales. El punto débil es la zona este de la provincia, donde el oficialismo se enseñorea en las municipalidades y comunas rurales. Los amigos de Juri, que se escudan en la sigla Peronismo Federal, están concentrados en sus propias peleas distritales.En el laborismo entienden que sus principales dirigentes se mezclarán en la puja por los puestos claves con el Acuerdo Cívico y Social y con Unión PRO Federal. Descuentan que la apatía ciudadana será uno de los escollos a vencer si se aspira a contrapesar la influencia del aparato controlado por el alperovichismo. Julio Díaz Lozano y Osvaldo Cirnigliaro, asociados de última hora, piensan en seducir al electorado peronista más refractario a la alianza de Juri.
La lucha por los espacios electivos desgasta a los opositores y no les deja exhibir sus ideas con énfasis.







