La sutileza, el detalle y un discurso débil que busca seducir

Las teatristas Verónica Pérez Luna y Nerina Dip reflexionan sobre los procesos creativos. "El teatro es una institución de nombre masculino", asegura Dip. Con un tiempo más dilatado.

“LA NUBE ROSADA”. La obra se pone en Mendoza 2.955, a las 18.
“LA NUBE ROSADA”. La obra se pone en Mendoza 2.955, a las 18.
10 Mayo 2009

“Pienso que hay algunas diferencias básicas que tienen que ver con el cuerpo y sus vivencias: hay una mayor sutileza y búsqueda del detalle y un discurso más débil, en el sentido de un discurso que no busca convencer sino seducir. Sin embargo, me parece que lo que aún está sin desarrollarse es una política de la mirada femenina, lo que implicaría decisiones ideológicas que tienen que ver con los modos y las relaciones de producción”, asegura Verónica Pérez Luna.
La directora del grupo Manojo de Calles (que tiene en cartelera la obra “3x3”), indica que el teatro, como institución de nombre masculino, sigue hegemonizado por una estética falocéntrica. “Esta estética pone el énfasis en la clasificación binaria y en la aceptación de las reglas del mercado, la diferenciación de un centro y un margen, y por lo tanto la vigencia de la idea de éxito opuesta al fracaso y la competencia absurda por no quedar afuera”, reflexiona.

Con otro ritmo
"En consecuencia, el arte hecho por mujeres, y la nueva conciencia/ sensibilidad que irradia, implica la subversión más profunda de la tradición de la vanguardia histórica, todavía anclada en todo tipo de prejuicios frente al protagonismo femenino, a pesar de la nueva libertad creativa que propicia" (“La afirmación de la diferencia”, prólogo de José Jiménez al libro de Amparo Serrano titulado “Mujeres en el arte”).
La teatrista Nerina Dip encontró este ensayo en un mesón de ofertas en un hipermercado, hace unos días. “Amparo Serrano sostiene justamente la existencia de una sensibilidad diferente, cuando se trata de mujeres artistas”, comenta. “Pero la verdad es que en mi práctica cotidiana no veo esa diferencia; al menos no frente a la obra. Tal vez podría pensar en diferencias en el proceso creativo, y en cuanto mi relación con mi grupo teatral. De cualquier manera no puedo dejar de pensar que mi último trabajo, “La nube rosada” (va los domingos a las 18, en La Colorida), está inspirado en un cuento que George Sand escribió para su nieta Aurore, cuya protagonista es Catalina; y aparecen en escena, su madre y su abuela, o sea, una cadena de mujeres que de alguna manera están conectadas en este proceso creativo. ¿Será también que me impregna una conciencia de género, a la hora de elegir los temas? ¿Parece que sí, no?”, se pregunta la teatrista. Según dijo en el tratamiento formal de las escenas el ritmo es netamente femenino. “Me permito trabajar con la simultaneidad y con un tiempo un poco más dilatado que lo que se espera de una obra de teatro infantil”, precisa Dip. Y añade: “si bien es cierto no se trata de una obra autobiográfica, obviamente, puedo decirte que ella nace de un deseo de expresar cuestiones personales, relatos que me impactaron y que quiero compartir. Mi vida cotidiana y mi experiencia personal de alguna manera, son materia y fuente de inspiración”.

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