Con un show ovacionado, el artista celebró la vida

27 Abril 2009
 Sin desbordes pero con gran estridencia, más de 2.000 personas ovacionaron hasta las lágrimas al cantante andaluz Raphael, que el sábado a la noche brindó en el club Floresta su espectáculo "Raphael 50 años después".
El show fue una verdadera maratón de temas (cantó más de 40, entre composiciones ajenas y propias) e hizo enardecer a un público integrado no sólo por mujeres de más de 40 años, sino también por hombres que festejaron y cantaron con igual fervor. "Lo escucho desde que él comenzó su carrera, en los años 60. Siempre fue mi cantante de referencia. Incluso me puse de novia escuchando sus temas", señaló Rita Marchese, de 65 años. La mujer, que no tuvo problemas en hacer una cola por más de una hora, desafiando las amenazas de lluvia, estaba acompañada por su nieta Rocío. "Yo no soy seguidora de Raphael, pero sus canciones me gustan. Por algo permanece en el tiempo", señaló la joven de 22 años.
Laura García, de 54 años, también se mostró encantada con la visita del cantante. "Yo asistí al concierto que dio en 2001. Fue maravilloso. De manera que no podía dejar de verlo ahora", agregó.
¿Cuál es el secreto de este artista, tan espontáneo como visceral? Según Darío Ahumada, de 67 años, Raphael tiene un gran poder para encantar a las multitudes. "Pero, sobre todo, es un tipo humilde, reflexivo. Sabe vivir. Y esa potencia la transmite a la gente", dijo. Y recordó que a este hombre, al que han apodado "El Niño", por su rebeldía y por atender todo capricho, le trasplantaron un riñón hace unos años y es un abanderado de la donación de órganos, milagro por el que brega nuestro compatriota Sandro.
Y, en cierto sentido, el recital que brindó en Floresta fue una verdadera celebración de la vida. Impecablemente vestido con un traje negro y visiblemente más delgado que cuando estuvo en Tucumán por última vez en 2001, el artista inició el show a las 21.30 con un tema emblemático: "Cantares", de Joan Manuel Serrat. Y lo hizo con una particular versión que acompañó con sus ya clásicos gestos. Aunque resultó extraño oirlo entonar "caminante no hay camino, se hace camino al andar", la gente lo aplaudió de pie. "Aquí están mis primeros 50 años al servicio del público", dijo después de cantar la segunda canción de la noche.
Lo que vino después fue un verdadero aluvión. Una tras otra las canciones se fueron sucediendo casi sin dar respiro a un público que aplaudía y gritaba el nombre del artista como si fuera un mantra. Sorprendió incluso ver a mujeres de 50 a 60 años gritando desaforadamente "Raphael, te amo", como adolescentes enamoradas de su ídolo.
A medida que avanzaba la noche, el cantante fue entregando versiones ampulosas de "Mi gran noche", "Ahora", "Cuando tú no estás" y "Desde aquel día", y también títulos que se convirtieron en clásicos. Uno de los más aplaudidos fue "Digan lo que digan", que acompañó con sus gestos de baile flamenco. También fue muy ovacionada su particular versión de "A mi manera", que cantó con la sola compañía del piano. Este mismo recurso usó para "Que nadie sepa mi sufrir" y "Gracias a la vida".
Cuando llegó la hora de interpretar su clásico "Yo sigo siendo aquel", la platea ya estaba completamente en éxtasis. Al final del tema, el artista gritó: "Sigo siendo aquel... ¿no lo ven? El mismo Raphael de siempre".
Con la potencia de su voz intacta y una destreza escénica envidiable, el cantante hasta se dio tiempo para tomar una capa roja y hacer sus famosos pasos de torero, lo que hizo delirar a sus fans.
Un homenaje a la fallecida Rocío Durcal ("Cómo han pasado los años", cantada al unísono con ella mediante truco de edición) y una interpretación de tema compuesto por Joaquín Sabina especialmente para este show, cerraron el concepto retrospectivo de un espectáculo que se prolongó por más de dos horas.
"Es increíble. Su voz sigue intacta", dijo Eugenia Molinari, de 44 años a la salida del show. Berta Carrizo, de 60 años, también expresó su satisfacción. "Me conmovió mucho porque me hizo recordar viejas épocas. Es un cantante con mayúsculas", declaró.
Y hasta los hombres que acompañaron a sus esposas se mostraron extasiados por lo que habían oído. "Un show impecable. No sólo por la calidad y potencia de la voz de Raphael, sino porque estuvo acompañado por una orquesta en vivo que estuvo a la altura de las circunstancias. Muy bueno", señaló Juan Luis Hernández.

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