La fusión de géneros musicales no es algo nuevo. Sin embargo, cada vez son más los artistas y grupos musicales que abandonan el purismo para mezclar los límites de los géneros musicales. Foclore fusionado con rock o jazz, tango con electrónica y ritmos étnicos con pop y hasta flamenco con hip hop... todo es válido a la hora de experimentar nuevos horizontes musicales.
“La fusión de géneros es lo mejor que tiene el jazz. De hecho, me dejo lleva por lo que me gusta. Y mis gustos siempre van más allá del swing. El foclore, por ejemplo, es un género que siempre me gustó y que está en mi horizonte profesional”, señaló la cantante Ligia Piro.
Hija de dos grandes exponentes del tango (la cantante Susana Rinaldi y el bandoneonista Osvaldo Piro), la artista se presentó el miércoles en el teatro Alberdi, donde hechizó a los tucumanos con los temas de su último disco “Trece canciones de amor”. “Nací para esto y siempre supe que no me iba a dedicar a otra cosa que no sea lo artístico”, asegura esta vocalista que le entrega el alma al jazz, pero que también incursionó en el teatro, en la televisión y en el cine.
“Siempre dije que no me quisiera ir de este mundo sin cantar aquellas canciones que me gustan. Por eso soy tan ecléctica en mis repertorios. De hecho, la fusión de géneros representa una parte importante en cada uno de mis espectáculos”, agregó. En este sentido, la artista señaló que la fusión permite expandir los horizontes musicales.
“Cuando uno fusiona los géneros, puede ir hacia otras fronteras, por ejemplo, hacia el bolero. A veces también me sucede que en mi camino aparece un tema de rock que no tiene nada que ver con el jazz y que lo incorporo en el repertorio porque realmente me gusta”, señaló. Y agregó: “esta gran flexibilidad que brinda la fusión de géneros musicales, me permite vislumbrar que aún tengo mucho camino por recorrer. Por eso siempre estoy abierta a nuevas propuestas musicales, sin importar de qué género se traten”.
Claro que la fusión no resulta nada sencilla. Sobre todo si se quiere incursionar en géneros poderosos como el jazz o el folclore. Y, por eso, Piro sabe que debe caminar con pie firme. “Como estoy asociada con el jazz, a veces me da miedo cantar una zamba. Es como si estuviera invadiendo una propiedad privada. Creo que tiene que ver con la poca amplitud de mente que tenemos los argentinos”, dijo. Sin embargo, en la presentación del miércoles pasado, en el teatro Alberdi, cantó una bella versión de “Bajo el sauce solo”, de Rolando “Chivo” Valladares.











