Debutó con “La cocina de los ángeles” en 1959, en 2008 trabajó en “Bodas de sangre”, y este año, lo hará en “Los disfrazados”. Toda su vida transcurrió en los escenarios y lo seguirá haciendo; al menos, hasta que se jubile.
Se trata de Raúl Schuttemberguer, que empezó a actuar a los 13 años y hoy cuenta con 63: él también celebra sus 50 años con el Elenco Estable. “Muchos creen que toda época pasada fue mejor, pero siempre digo que eso corresponde tal vez a esa época y no a la actual. Para nosotros, aquellos fueron los años dorados del teatro, pero hoy no estoy seguro; ahora se hacen cosas muy buenas”, respondió el veterano intérprete en una entrevista con LA GACETA.
“Tengo los mejores recuerdos de esos tiempos. Conformábamos un grupo de amigos muy unidos, y nos iba muy bien: llenábamos las salas, porque era lo nuevo, el teatro oficial, y además porque teníamos una muy buena producción”, señaló. Al momento de elegir su obra preferida, no dudó: “Mi bella dama” (1979). En ella, además de actuar, cantaba una canción muy bella.
Schuttemberguer contó que con la obra “La cocina de los ángeles” (en la que reemplazó a Mario Ibarra) se hizo una gira por Mar del Plata. “Mi rol era el de un negrito de 14 años, más o menos, y me pintaban la cara con betún. Cuando llegué a Mar del Plata lo primero que hice fue tomar sol en la playa, y luego, por la noche, cuando intenté sacarme el betún, no hice más que lastimarme: estuve toda la temporada con la cara negra, y lastimada”, contó.
Blanca Rosa Gómez comenzó su carrera profesional a los 14 y tuvo el privilegio de integrar el Teatro Estable desde su primera obra, “El casamiento”, en 1959, y participó en numerosas producciones.
Sin vedetismo
Envuelta en los recuerdos y hasta emocionada, comenta que en aquellos tiempos los actores conformaban una verdadera familia, que amanecía prácticamente en “La Cosechera” o en “El Cocherito”. “Tomábamos el tranvía después de los ensayos y de las funciones y nos íbamos a ‘La Cosechera’, donde pasábamos las noches. Pero el resto del día, siempre estábamos en el San Martín, sobre todo yo que además trabajaba haciendo el vestuario”, relata Gómez, que, en rigor, se inició en el radioteatro con Armando de Oliva. “En esa época no había vedetismo; asumíamos los roles que nos tocaban con mucho amor, y sin ningún problema. En particular, creo que ‘Marat-Sade’ (1972) fue uno de los grandes éxitos del estable. No había papeles chicos, y todos éramos protagonistas”, puntualizó.
Alicia López Vera, que regresará a la actuación el sábado, con “El casamiento”, coincide en que la mejor puesta fue “Marat-Sade”. “Me inicié en 1971 en el Teatro Universitario, pero después me incorporé al Estable. No había competencia entre ambos elencos”, aseguró ante una consulta.

“Siempre estuvimos”
“El problema fue que siempre estuvimos sufriendo los avatares de los gobiernos de turno; de aquellos que favorecían la actividad, de los que hacían oídos sordos y de los que prácticamente querían que desapareciera. Cuántas veces hemos escuchado que ‘hacían falta gazas en el Hospital de Niños’...”, señaló. “Lo que rescato mucho es que siempre estuvimos, aun en los peores momentos, como en el proceso militar. Hemos envejecido en el escenario, lo que demuestra una continuidad”, añadió. Aunque no tiene una precisión de las fechas, López Vera recuerda al ex gobernador Lino Montiel Forzano: “fue un bicho raro; iba a vernos hasta en los ensayos”.








