BOGOTA.- “Estaba virtualmente como un perro, acurrucado alrededor de una palma. Ahí llevaba dos días”. Así describió el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, el final de la operación que duró nueve meses para capturar a Daniel Rendón Herrera, “Don Mario”, de 43 años, considerado el as del narcotráfico de Colombia.
La caída de uno de los más poderosos capos de la droga en el mundo se produjo luego de que 300 hombres del Ejército lograron en la última fase de la operación romper el “anillo de seguridad” de Rendón, integrado por más de 50 hombres armados, muchos de los cuales fueron capturados, hasta dejar sólo y aislado al traficante, al punto que llegó a comer arroz con las manos, privado de toda comodidad.
Guerra de recompensas
“No hay lugar en Colombia ni en el mundo donde por más poderosos que sean estos capos se puedan esconder”, advirtió Santos, que reconoció que hubo información valiosa para la captura, que será recompensada con los U$S 2 millones ofrecidos hace tiempo por el presidente, Alvaro Uribe. A su vez, “don Mario” llegó a ofrecer U$S 1.000 por cada policía que fuera asesinado, como parte de una estrategia para detener las operaciones que buscaban su captura y destruir su red de laboratorios de producción de cocaína. Este individuo fue parte de los escuadrones paramilitares de ultraderecha que se desmovilizaron y entregaron las armas en una negociación de paz con el gobierno de Uribe. Pero se apartó del proceso y se sumió en la clandestinidad. Armó un ejército de unos 3.000 hombres para su protección y se pasó al narcotráfico. Está acusado de al menos 3.000 asesinatos en Colombia, y Estados Unidos ha pedido su extradición.
Desde Brasil, Uribe celebró emocionado la captura. (DPA)








