LA PAZ.- El presidente, Evo Morales, promulgó ayer la ley electoral que regirá los comicios del 6 de diciembre, en los que buscará su reelección hasta 2015. Lo hizo en un acto público en La Paz, con el que dio también por terminada una huelga de hambre con la que presionó durante seis días por la aprobación de esta norma, a la que se llegó luego de intensas negociaciones.
La ley electoral, sancionada en horas de la madrugada por el Congreso, ratifica los comicios generales para fin de año y cita simultáneamente a referendo en cinco de las nueve regiones del país para que ingresen al sistema de gobiernos autónomos.
La Paz, Cochabamba, Potosí, Oruro y Chuquisaca votarán nuevamente por gobiernos autónomos en diciembre, luego de haber rechazado ese sistema en el referendo de julio de 2006, aprobado ya entonces por Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.
La norma ordena asimismo a la corte electoral la habilitación de un padrón biométrico -huellas digitales, fotografía y datos personales de cada ciudadano-, inédito en el país, tras reiteradas denuncias de que el sistema manual de registro dejaba abierta la puerta a un fraude en favor de Morales. También garantiza por primera vez el voto de bolivianos en el extranjero.
Desilusión indígena
“La derecha ya murió; la Asamblea ya nació” corearon cientos de personas después de que el mandatario rubricó la polémica ley en la plaza Murillo. Dirigentes, seguidores y miembros de los principales movimientos sociales se dieron cita desde hora temprana en la plaza de armas. Sin embargo, el acto no mostró el poderío de otras manifestaciones organizadas por el partido gobernante Movimiento al Socialismo (MAS). “A pesar del triunfo, nos sentimos traicionados. Se ha rebajado a menos de la mitad la cantidad de escaños indígenas”, confesó indignada Bartolina Sisa, dirigente de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia. Lo que más enfureció a los movimientos sociales fue la reducción de los escaños indígenas a siete, de los 18 establecidos por la nueva Constitución, en la Asamblea Plurinacional que reemplazará al Congreso a partir de diciembre. Gran parte de quienes habían llegado a la plaza se marcharon al enterarse de la fuerte reducción de la bancada indígena. Algunos aprovecharon para sacarse algunas fotos con las miles de palomas que rondan el paseo público o envueltos en banderas bolivianas y multicolores whipalas.
Promesa de victoria
Morales, que pese al gran logro político lucía agotado, se contagió de la enfervorizada multitud y pronunció un enérgico discurso adelantando una victoria para diciembre con el 70% de los votos. “No importa que se hayan reducido los escaños indígenas; lo importante es que con las elecciones ya no tendremos parlamentarios ociosos”, dijo en quechua Dionisia Yupanqui, miembro de una de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, de donde Morales es máximo dirigente. (AFP-NA)







