Buenos Aires.- La Guerra Civil Española, que finalizó el 1 de abril de 1939, desencadenó una ola de odio y de venganza en toda España, en medio de la negligencia de las potencias de la época que subestimaron la llegada al poder de Adolfo Hitler.
"Fascismo o libertad", gritaban los republicanos al ver que sus fuerzas se desmoronaban ante un ejercito superior que era apoyado por la Alemania nazi y por la Italia de Benito Mussolini, mientras los franquistas denunciaban un "holocausto católico" contra los curas y las monjas españolas. La Republica fue respaldada por la ex URSS y por México, en tanto que Francia, donde también gobernaba un frente popular, se abstuvo de apoyar a los republicanos, presionada por el Reino Unido y Estados Unidos, que se mantuvieron al margen.
"Queda claro que los poderes mundiales han cambiado de nombres, pero, según observadores, la gente que propició la guerra y manejó la transición sigue siendo la misma, ya que existe el City Bank, la banca Morgan y las fábricas de automotores", dijo el historiador Alberto Portas, de 76 años, quien viajó a la Argentina tras finalizar la contienda. Se estima que a durante la guerra, que se inició el 17 de julio de 1936, murieron entre 500.000 y un millón de personas, muchas de las cuales fueron enterradas en fosas comunes.
Palabra del dictador
"Estoy dispuesto a pasar por las armas a media España para conseguir mi propósito", dijo el general Francisco Franco, el 29 de julio de 1936, tras convertirse en el líder de la rebelión contra el gobierno democrático de Manuel Azaña.
Los partidarios de la Republica defendían el funcionamiento de la Constitución de 1931, mientras que los anarquistas y muchos comunistas querían establecer la "dictadura del proletariado" o bien implementar una economía de tipo comunista.
Por otra parte, el Ejército, la Iglesia católica y los falangistas que apoyaban a Franco querían poner en marcha un Estado totalitario.
Se estima que fueron asesinados 13 obispos, 4184 sacerdotes, 263 monjas y miles de personas relacionadas con la curia, así como se destruyeron unos 20.000 templos, entre ellos varias catedrales, según informes de prensa.
Ultima ofensiva
La lucha del Ebro fue la última ofensiva republicana, con una pérdida de 100.000 hombres de cada bando.
El 10 de febrero de 1939 los rebeldes ocuparon Catalunia, Madrid cayó finalmente el 28 de marzo y con la huida de miles hacia Francia se dio por finalizada oficialmente la contienda cuatro días después.
Así, Francisco Franco ganaba la guerra civil y gobernaría España durante 36 años, hasta su muerte ocurrida el 20 de noviembre de 1975. (Télam).
31 Marzo 2009 Seguir en 
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