LAHORE, Pakistán.- Las fuerzas de seguridad tomaron el control de una academia de policía en Lahore, después de que insurgentes islámicos irrumpieron ayer en la plaza de armas y mataron al menos ocho cadetes e hirieron unos 100 antes de atrincherarse en el edificio durante horas. Otros reportes sugirieron que la cifra de víctimas es mayor, porque había unos 900 cadetes en la academia en el momento del ataque.
Cuatro terroristas murieron y tres fueron arrestados. Las fuerzas de seguridad rescataron a 10 policías que habían sido tomados de rehenes. Los milicianos atacaron a los reclutas mientras realizaban un ejercicio matutino y luego ocuparon el edificio. Tropas paramilitares y del Ejército organizaron un asedio que duró casi ocho horas. Estos disparaban desde los tejados de los edificios cercanos, y los rebeldes devolvían el fuego con pistolas y granadas para mantener alejadas a las fuerzas de seguridad.
El asalto se produjo menos de un mes después de que una decena de personas armadas atacó en el centro de la ciudad al equipo de cricket de Sri Lanka. En este hecho murieron seis policías y el conductor de uno de los ómnibus que transportaba miembros del equipo al estadio, donde iba a jugar un amistoso con su similar pakistaní. Los atacantes escaparon.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo del apoyo al presidente pakistaní, Asif Alí Zardari, una pieza central de su nueva estrategia para Afganistán y Pakistán anunciada el viernes, cuyo objetivo principal es la supresión de Al Qaeda. Como respuesta, los fundamentalistas han incrementado una campaña de violencia para desestabilizar el país, de 170 millones de personas y mayoría musulmana, y han puesto en jaque al gobierno que lleva un año en funciones.
Sombrío futuro
Inevitablemente, este ataque aumentará los temores por la creciente inseguridad en Pakistán, un país que cuenta con armas nucleares. La ciudad histórica de Lahore, en el noreste de Pakistán, considerada alguna vez capital cultural del país, con docenas de teatros, estudios de cine, casas de moda, lugares históricos y comida exótica, se ha convirtiendo en un campo de batalla de insurgentes islámicos que se han hecho con el control de extensas áreas en las regiones del noroeste del país. Lahore es el corazón de Pakistán, capital de la provincia de Punjab, donde residen más de 80 millones de personas. También es el área más próspera del país. Al Qaeda y los talibanes han obligado a las fuerzas de seguridad a adoptar una actitud defensiva en las regiones tribales fronterizas con Afganistán, pero ahora están expandiendo el área de conflicto. (DPA-Reuters)







