Graciela caminaba a metros de su casa, en barrio Sur, rumbo a la parada del colectivo. Era de noche, y la esquina de Alberdi y San Lorenzo estaba desolada. De repente, una motocicleta con dos ocupantes pasó a toda velocidad, y uno de ellos le quitó la cartera. "No sólo quedé aterrada: quedé con golpes en el hombro y las rodillas", afirmó preocupada la mujer.
Este no es un hecho aislado, según un informe realizado por especialistas del Ministerio de Seguridad Ciudadana: la mayoría de los arrebatos se produce cuando la víctima está a metros de su casa. Y eso, según los propios vecinos, los tiene muy preocupados.
Rosa López sufrió un arrebato hace un mes, cuando esperaba el colectivo cerca de su casa, en una parada de barrio Alejandro Heredia. "Me quitaron la cartera. Eran dos chicos en una moto. Ya estamos acostumbrados a que pase eso", dijo la mujer. La policía considera su barrio una "zona roja". "No nos preocupan tanto los arrebatos como la droga, que es lo que hace que los chicos después salgan a robar", dijo Marisel Castro.
En Villa Luján el panorama es similar. Carlos María Rojas, que vive allí, dijo que está muy preocupado por los arrebatos. "Lo más triste es que los identificamos, pero no se puede hacer nada porque la Policía no los detiene", expresó. Cristian, también de Villa Luján, dijo que la falta de iluminación y de mejoras del barrio hace que esa zona sea más peligrosa que otras. "La cosa cada vez está peor", aseveró.
El estudio realizado hace un par de años por el Ministerio de Seguridad arrojó datos preocupantes. Entre otros, que casi el 90% de los delitos que sufren los vecinos se produce en calles de sus propios barrios. El comisario Andrés Ocaranza, segundo jefe de Patrulla Motorizada, afirmó que en su sección manejan otras estadísticas, pero admitió que ese tipo de robos es preocupante. "Constantemente hacemos recorridos en horarios críticos, como los momentos en los que la gente parte hacia su trabajo o regresa", explicó. En ese sentido, apuntó que muchos arrebatos tienen lugar en paradas de colectivos. "Las personas quedan muy expuestas allí. Por eso, lo recomendable es que no sostengan en sus manos bienes de valor, como celulares o billeteras, para no llamar la atención de los delincuentes", aconsejó.
Detenciones
Varias fuentes policiales consultadas por LA GACETA durante la última semana admitieron que los arrebatos son los delitos que más preocupación generan, ya que se realizan al menos 30 denuncias diarias de estos hechos. Lo mismo sucede con los vecinos: la mayoría de los consultados dijo que es la modalidad de robo a la que más le teme. "Les tememos mucho a los arrebatos de celulares, pero eso no extraña, porque no se puede dejar ni la moto en la puerta de la casa porque se la llevan", afirmó Miriam Mena, de barrio 24 de Septiembre. En barrio Oeste II el panorama es similar. "Acá hay muchos arrebatos. Tengo al menos tres parientes a los que les robaron así. Siempre son adolescentes", explicó Carmen Rojas, una vecina.
"Los menores saben que, por su edad, legalmente no pueden ir presos, y por eso cometen los arrebatos. La mayoría de esos chicos son reincidentes", dijo recientemente el comisario Luis Ibáñez, jefe de Patrulla Urbana, en diálogo con LA GACETA.
Uno de los arrebatos perpetrados ayer tuvo lugar en avenida Avellaneda 898. A las 2.30, Patricia Lobo de Salazar, de 44 años, y su esposo Ricardo Salazar, de 77, caminaban hacia su casa, cuando dos motoarrebatadores le quitaron la cartera a la mujer. Personal del Comando Radioeléctrico, al mando del comisario Dante Bustamante, atrapó a los dos delincuentes tras una persecución y los puso a disposición de la Justicia.










