ISLAMABAD.- Tropas pakistaníes destruyeron ayer varios escondites de los talibanes en el área tribal fronteriza con Afganistán, y mataron unos 30 milicianos, un día después del atentado suicida en una mezquita que causó 53 muertes, entre ellos 15 guardias de seguridad, también en la frontera norte del país. En otra acción armada, pero de las fuerzas afganas e internacionales, 12 insurgentes murieron en un ataque nocturno, el viernes, en Helmand, sur de Afganistán. Esta provincia es un bastión talibán y principal centro de producción de opio del país.
Según una fuente militar, el objetivo del bombardeo era desbaratar una red de fabricación de explosivos que son empleados en atentados suicidas, principal arma de los insurgentes talibanes y de la red Al Qaeda en Afganistán
Respuesta inmediata
La respuesta militar de Pakistán a la nueva estrategia planteada por Estados Unidos parece haber sido inmediata, según observadores. Una fuente de Inteligencia de Islamabad, que pidió anonimato, dijo que el Ejército avanza hacia la localización de los talibanes en tres áreas del norte y oeste del país. El atentado suicida del viernes en una mezquita, en el que murieron más de 50 personas y otras 100 resultaron heridas, parece formar parte de una serie de ataques letales a lo largo de la ruta que emplean las tropas de la OTAN y de Estados Unidos en Afganistán para transportar sus suministros.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó por intensificar la lucha contra terroristas islámicos en ambos países. en los hechos, este nuevo enfoque ejerce una mayor presión sobre Pakistán para erradicar los santuarios rebeldes junto a la frontera montañosa con Afganistán. Y con ello, aumenta la posibilidad de expandir el conflicto con la insurgencia islámica en todo el país. (DPA)







