Curiosidad, memoria, apertura, experimentación, sonidos, imágenes... El combo de El Mató a un Policía Motorizado parece interminable y cuando habla el cantante y bajista del grupo platense, Santiago Motorizado, la lista se amplía.
Es una de las bandas del momento, una de las mayores promesas del rock argentino, elogiada y ensalzada por la crítica especializada, y que hoy a las 20 actuará por tercera vez en Tucumán, en el marco de una nueva gira nacional. El Mató... actuará hoy a las 22 en Mundo Nuevo (ruta 338, km 47, camino a Villa Nougués) con Estación Experimental y Monoambiente.
“La verdad es que lo que dicen los medios no es algo que esté muy presente en nosotros; no nos condiciona, salvo por las expectativas que se generan, que no siempre sabemos si vamos a poder cumplir”, dice Santiago en una entrevista telefónica con LA GACETA.
No se trata de que tengan miedo de ser rechazados o de que lo que dicen los medios especializados no sea real. “Nos pasó hace un tiempo cuando fuimos a Mendoza por primera vez, que nos metieron en un súper hotel, había medios esperándonos, mucha publicidad, y pensamos: ‘uy, pobre chabón el que nos trajo, ¿vendrá gente al show?’ Al final se llenó y fue una fiesta buenísima...”, cuenta.
El factor sorpresa, explica Santiago, es clave en el desarrollo de El Mató... “Es fundamental para el artista dejar que las cosas fluyan sin mecanizarlas o razonarlas, porque en la curiosidad y en la sorpresa está el descubrimiento de lo nuevo y lo distinto; es un ejercicio que hay que hacer”, sostiene quien también compone esos temas que parecen disociados entre el ritmo y las letras, con la adrenalina y la sensibilidad explotadas al máximo. Por eso siempre recuerda sus orígenes: “nacimos como una banda de barrio, una cosa de amigos, sin objetivos claros excepto el de hacer arte, grabar discos... y las cosas se fueron dando”, señala.
Santiago cree que es muy riesgoso que un artista encuentre fórmulas exitosas. “Generan la automatización, y ese es el fin porque uno piensa que ya sabe todo y se convierte en un estúpido”, sentencia.
La aparente dualidad de El Mató..., que transcurre entre el punk crudo de sus guitarras y el pop etéreo de sus letras, tiene un aparente correlato con la cotidianeidad de estos músicos, que suelen escuchar bandas como My Bloody Valentine, Jesus and Mary Chain y Pixies, y elogiar películas como “Mad Max” y “Duro de matar”. “No es algo que se traduzca en nuestra estética. De esas películas nos gusta la estética violenta pero en su visión más pop, no en las explosiones y todo eso”, aclara Santiago y confirma que para El Mató... lo importante es lo que se escucha, más que lo que se ve sobre el escenario.







