27 Marzo 2009 Seguir en 
ISLAMABAD, Pakistán.- Al menos medio centenar de personas murió en un atentado suicida perpetrado hoy en el noroeste de Pakistán. La fuerte explosión se registró mientras los orantes estaban rezando. De acuerdo a los primeros cálculos ofrecidos por el jefe de la administración de la región Khyber, Tariq Hayat Khan, hasta el momento son 45 los fallecidos, pero se espera que la cifra aumente con el correr de las horas.
"La bomba se llevó a la mezquita", graficó el responsable gubernamental de la región. El suicida penetró en el edificio y, en el momento del atentado, unas 250 personas se hallaban en su interior, dado que la oración acababa de empezar. El estallido derrumbó a la construcción de dos plantas. Entre los muertos hay 15 miembros de la administración civil, así como agentes de seguridad.
Khyber es una demarcación tribal paquistaní fronteriza con Afganistán y registra frecuentes choques sectarios entre suníes y chiíes. Por el estratégico paso de esa provincia -que une Pakistán con Afganistán- circulan a diario centenares de camiones con combustible y víveres para las fuerzas extranjeras destacadas en la región.
El presidente, Asif Alí Zardari, y el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, ya han condenado el ataque. Por ahora, ningún grupo insurgente se hizo responsable, pero las autoridades sospechan que puede tratarse de líderes tribales que se oponen al Gobierno. (Especial)
"La bomba se llevó a la mezquita", graficó el responsable gubernamental de la región. El suicida penetró en el edificio y, en el momento del atentado, unas 250 personas se hallaban en su interior, dado que la oración acababa de empezar. El estallido derrumbó a la construcción de dos plantas. Entre los muertos hay 15 miembros de la administración civil, así como agentes de seguridad.
Khyber es una demarcación tribal paquistaní fronteriza con Afganistán y registra frecuentes choques sectarios entre suníes y chiíes. Por el estratégico paso de esa provincia -que une Pakistán con Afganistán- circulan a diario centenares de camiones con combustible y víveres para las fuerzas extranjeras destacadas en la región.
El presidente, Asif Alí Zardari, y el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, ya han condenado el ataque. Por ahora, ningún grupo insurgente se hizo responsable, pero las autoridades sospechan que puede tratarse de líderes tribales que se oponen al Gobierno. (Especial)
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