MEXICO.- Estados Unidos tiene una responsabilidad compartida con México en la lucha contra el narcotráfico, por el alto consumo de drogas ilegales por parte de los estadounidenses y por las dificultades que tiene el gobierno para controlar el contrabando de armas, admitió ayer la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a su llegada a la capital.
“Los narcotraficantes actúan movidos por la demanda de drogas en Estados Unidos”, dijo Clinton luego de reunirse con el presidente anfitrión, Felipe Calderón, y con su colega Patricia Espinosa. Reconoció, además, que los cárteles están armados gracias al trasiego de armas desde Estados Unidos a México. “Por ello consideramos una responsabilidad asistir al gobierno mexicano para derrotar ese enemigo que causa tanto daño”, afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense, quien cumple una visita de dos días para preparar la agenda que el presidente, Barack Obama, tratará con Calderón cuando visite el país a mediados de abril.
Cruce diplomático
El tema de la violencia organizada que opera en el norte mexicano y afecta la zona fronteriza con Estados Unidos, es el eje de las reuniones que mantendrá Clinton en México, en un marco de tensión en las relaciones diplomáticas por los reclamos cruzados de los gobiernos respecto de la lucha contra el narcotráfico. Hillary desmintió la tesis de que México sea un “Estado fallido” y que tenga zonas gobernadas por los cárteles de la droga, como sostuvieron algunos funcionarios estadounidenses. Por el contrario, aseguró que Estados Unidos tiene plena confianza en los esfuerzos de mucho valor del gobierno mexicano, y dijo que Washington estará a la par de México en la lucha conjunta contra el crimen organizado.
Con Calderón hablaron ayer sobre lo que puede hacer Estados Unidos para reducir la demanda de drogas y detener el flujo de armas ilegales. También sobre las iniciativas que anunció Washington para reforzar la seguridad en la frontera, como un aumento de los cuerpos policiales, la creación de un centro de Inteligencia regional del FBI y el envío de fuerzas especiales para combatir el flujo ilegal de armas a México.
Clinton trató también con Calderón el conflictivo tema del transporte, generado por la prohibición de Estados Unidos al ingreso de transportistas mexicanos en rutas del país. México impuso, en represalia, aranceles de entre 10 y 45% a 90 productos agrícolas importados desde allí. Clinton señaló se está progresando para resolver la disputa.
Otros temas tratados en la reunión fueron la crisis económica, la cumbre del G-20 en Londres y el cambio climático. Las economías de Estados Unidos y México están vinculadas a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que entró en vigor en 1994. Ambos países comparten 3.200 kilómetros de frontera. (Reuters-Télam-DPA)








