13 Marzo 2009 Seguir en 
WINNENDEN, Alemania/ALABAMA, Estados Unidos.- Tim Kretschmer, el estudiante que el miércoles asesinó a 15 personas en Alemania y luego se quitó la vida, no dio señales de lo que estaba a punto de cometer en las horas anteriores a la masacre. Los investigadores del caso, incluso, negaron que el joven haya anticipado los homicidios por internet, como se creía hasta ayer.
El adolescente, de 17 años, comió pizza ese día, se juntó con un compañero para preparar un examen que debía rendir dos días después, tomó café y jugó al póker, de acuerdo con lo que informa el diario español "El Mundo". Los datos dejaron desconcertados a los pesquisas, que pretenden averiguar qué motivó a Tim a decidir la matanza de nueve alumnos y tres profesoras de su ex escuela y de tres transeúntes.
Los policías manejan dos hipótesis. En primer lugar, sostienen que el joven atacó su antigua secundaria por venganza ya que, aparentemente, durante los años que asistió allí a clases sufría burlas e insultos por parte de sus compañeros. Eso no ocurría, por ejemplo, en su presente colegio. "Era un chico feliz y tranquilo. Sus notas estaban dentro de la media", declaró el director de la institución.
La otra teoría es que el adolescente no se sentía muy querido por sus padres o que la familia estaba transitando por un mal momento. De hecho, el matrimonio se ha convertido ahora en el centro de la controversia: en primer lugar, porque sabía que su hijo había estado en tratamiento psiquiátrico por depresión y, en segundo lugar, porque le permitieron el acceso a una gran cantidad de armas y municiones.
Abrumados por las críticas, los adultos abandonaron ayer su vivienda, sin que trascendiera el lugar al que se mudaron. El padre deberá afrontar posiblemente cargos por homicidio imprudente, dado que el revólver usado por el joven estaba en su dormitorio, en contravención de la reglamentación alemana.
Kretschmer hizo 60 disparos en la escuela y otros 44 durante su posterior huida. En el momento de suicidarse, tenía municiones suficientes como para efectuar otros 200. Su padre guardaba en su casa municiones para 4.600 tiros.
El pistolero de EEUU
Los investigadores de la masacre que ocurrió ese mismo miércoles en Alabama, Estados Unidos, también consiguieron nuevos datos. La Policía encontró una carta en la que el homicida, que mató a 10 personas, describe cómo mató a su madre poco después de hacerlo. También anticipa en el texto que se mataría.
Michael McLendon, de 28 años, acribilló a su madre, abuela, un tío, dos primos y otras cinco personas, incluida una niña de 18 meses, en un ataque que concluyó con su suicidio luego de una balacera y una persecución automovilística en un camino rural. Las autoridades hallaron una lista de personas hacia las que sentía rencor y creen que estuvo motivado por una venganza contra lo que percibió como desaires e injusticias.
El asesino, que vivía con su madre, Lisa McLendon, la mató en su casa antes de comenzar su ataque. También prendió fuego a la vivienda y mató a tiros a los perros de la familia. Había comprado municiones el día antes de los asesinatos y también tenía una provisión de baterías, agua, un chaleco a prueba de balas y otros equipamientos.
"Era un hombre muy infeliz. Fue sacado de la fuerza del orden público. Fue expulsado de los marines. Había renunciado a su trabajo. Sentía que su vida era un fracaso", explicó el fiscal de distrito en Coffee County, donde comenzaron los asesinatos. (Reuters-Especial)
El adolescente, de 17 años, comió pizza ese día, se juntó con un compañero para preparar un examen que debía rendir dos días después, tomó café y jugó al póker, de acuerdo con lo que informa el diario español "El Mundo". Los datos dejaron desconcertados a los pesquisas, que pretenden averiguar qué motivó a Tim a decidir la matanza de nueve alumnos y tres profesoras de su ex escuela y de tres transeúntes.
Los policías manejan dos hipótesis. En primer lugar, sostienen que el joven atacó su antigua secundaria por venganza ya que, aparentemente, durante los años que asistió allí a clases sufría burlas e insultos por parte de sus compañeros. Eso no ocurría, por ejemplo, en su presente colegio. "Era un chico feliz y tranquilo. Sus notas estaban dentro de la media", declaró el director de la institución.
La otra teoría es que el adolescente no se sentía muy querido por sus padres o que la familia estaba transitando por un mal momento. De hecho, el matrimonio se ha convertido ahora en el centro de la controversia: en primer lugar, porque sabía que su hijo había estado en tratamiento psiquiátrico por depresión y, en segundo lugar, porque le permitieron el acceso a una gran cantidad de armas y municiones.
Abrumados por las críticas, los adultos abandonaron ayer su vivienda, sin que trascendiera el lugar al que se mudaron. El padre deberá afrontar posiblemente cargos por homicidio imprudente, dado que el revólver usado por el joven estaba en su dormitorio, en contravención de la reglamentación alemana.
Kretschmer hizo 60 disparos en la escuela y otros 44 durante su posterior huida. En el momento de suicidarse, tenía municiones suficientes como para efectuar otros 200. Su padre guardaba en su casa municiones para 4.600 tiros.
El pistolero de EEUU
Los investigadores de la masacre que ocurrió ese mismo miércoles en Alabama, Estados Unidos, también consiguieron nuevos datos. La Policía encontró una carta en la que el homicida, que mató a 10 personas, describe cómo mató a su madre poco después de hacerlo. También anticipa en el texto que se mataría.
Michael McLendon, de 28 años, acribilló a su madre, abuela, un tío, dos primos y otras cinco personas, incluida una niña de 18 meses, en un ataque que concluyó con su suicidio luego de una balacera y una persecución automovilística en un camino rural. Las autoridades hallaron una lista de personas hacia las que sentía rencor y creen que estuvo motivado por una venganza contra lo que percibió como desaires e injusticias.
El asesino, que vivía con su madre, Lisa McLendon, la mató en su casa antes de comenzar su ataque. También prendió fuego a la vivienda y mató a tiros a los perros de la familia. Había comprado municiones el día antes de los asesinatos y también tenía una provisión de baterías, agua, un chaleco a prueba de balas y otros equipamientos.
"Era un hombre muy infeliz. Fue sacado de la fuerza del orden público. Fue expulsado de los marines. Había renunciado a su trabajo. Sentía que su vida era un fracaso", explicó el fiscal de distrito en Coffee County, donde comenzaron los asesinatos. (Reuters-Especial)
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