LA PAZ.- El encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en La Paz, Kris Urs, confirmó que el segundo secretario de esa delegación diplomática expulsado, Francisco Martínez, abandonó Bolivia tras ser declarado persona no grata por el presidente Evo Morales. Martínez, mexicano-estadounidense, partió ayer de El Alto en un avión de American Airlines, horas antes de que expirara el plazo de 72 horas que le concedió el gobierno.
El diplomático fue acusado por Morales de ser nexo entre la embajada de Estados Unidos y los prefectos (gobernadores) opositores en tareas de conspiración que provocaron una crisis política en setiembre de 2008. El conflicto causó la muerte de al menos 20 personas en diferentes regiones de Bolivia. También se lo involucró en tareas de espionaje en la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para que fracasara la nacionalización de hidrocarburos que decretó el mandatario en 2006. El destape de una red de corrupción en la empresa hizo rodar la cabeza de su ex presidente, Santos Ramírez, el ex brazo derecho de Morales, actualmente preso en una cárcel de La Paz, acusado de varios delitos económicos.
“Quisiera subrayar o enfatizar que las acusaciones que se hicieron en contra de Francisco Martínez son completamente injustificadas y arbitrarias; no son verdades”, comentó Kris Urs. Además, el máximo representante de la embajada, advirtió que las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia están en revisión, pues se están ponderando las acciones que se podrían tomar.
La primera víctima
Tras la crisis de setiembre, Morales expulsó al embajador estadounidense en Bolivia, Philip Goldberg, a quien calificó de cabecilla de la conspiración, lo que motivó que la Casa Blanca hiciese lo propio con el representante boliviano en Washington. Además, suspendió un programa de beneficios arancelarios a productos de Bolivia, a cambio de la lucha contra el narcotráfico. (DPA-Télam)








