Cayó en la red de una "viuda negra" y lo mataron

Ayer a la mañana, un hombre de 52 años fue encontrado apuñalado y sin vida junto a su cama, envuelto en una sábana negra.

HACIA LA MORGUE. Personal de la Policía Científica retira el cuerpo de la vivienda ubicada en calle Lucas Córdoba al 700 ante la vista de los vecinos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
HACIA LA MORGUE. Personal de la Policía Científica retira el cuerpo de la vivienda ubicada en calle Lucas Córdoba al 700 ante la vista de los vecinos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
11 Marzo 2009

Tocaron el timbre y nadie contestó. Llamaron a su celular pero tampoco obtuvieron respuesta. Hacía tres días que no sabían nada de él. Ayer, los amigos de Luis Moreno decidieron profundizar la búsqueda y se dieron con un cuadro macabro: descubrieron el cuerpo del hombre tirado al lado de su cama en la casa que alquilaba desde hacía un año en barrio El Bosque.
Cuando Francisco Rodríguez y Miguel Angel Cáceres decidieron saltar la tapia de la vivienda ubicada en calle Lucas Córdoba 722, preocupados por la desaparición de Moreno, jamás imaginaron lo que iban a encontrar. Caminaron unos pasos por el estrecho pasillo y se dieron en una habitación con el cadáver, que estaba boca abajo y envuelto en una sábana negra, sobre un gran charco de sangre. El hombre había sido asesinado de cuatro puñaladas. Tras las primeras averiguaciones, la Policía encaminó la búsqueda hacia una mujer conocida como "Repollito", quien, según lograron averiguar, junto con su concubino había ingresado en el domicilio de Moreno para robar sus pertenencias. Por la tarde, la Policía aprehendió a la acusada y a su pareja.
El crimen se descubrió a las 10.30. Rodríguez y Cáceres fueron quienes alertaron a la Policía. "Nos quedamos helados cuando vimos su cuerpo en el piso. El olor en la habitación era muy fuerte. Nos dio mucha impresión, por eso nos fuimos", afirmó Cáceres, con la voz entrecortada por el llanto. Los oficiales de la seccional 7a,, al mando de los comisarios Jorge Urueña, y Heberto Cortéz, jefe de la Unidad Regional Capital, realizaron las primeras constataciones. Los policías ingresaron a la habitación y vieron el cuerpo. Al revisar el lugar advirtieron que otra de las habitaciones estaba desordenada y que faltaban algunos elementos.
Minutos después llegó el personal de la división Homicidios y Delitos Complejos, al mando del oficial Marcelo Sallas y de los comisarios Miguel Gómez, Hugo Cabeza. Con ellos ingresaron los agentes de Medicina Legal y de Criminalística. Aunque aún no se habían constatado las heridas, ya casi nadie dudaba de que estaban en presencia de un asesinato.
Cuando los vecinos se enteraron salieron a la calle preguntando qué había pasado. La mayoría conocía a Moreno. El hombre llevaba al menos tres días fallecido. Los peritos confirmaron que había recibido una puñalada en el cuello y otras tres en el abdomen y en el pecho.
Mientras la Policía concretaba las pericias e interrogaba a los vecinos arribó la abogada Silvia Furque, representante de una mujer de 80 años que asegura que es la verdadera dueña de la casa en la que habitaba Moreno, por lo que, según Furque, ya se había iniciado una demanda por la usurpación.
Furque aportó un dato que luego resultó vital para los investigadores. La abogada dijo que el sábado al mediodía había radicado una denuncia en la seccional 7a por un robo que se había perpetrado dentro de la vivienda de Moreno. Según Furque, a las 7.30 de ese día, un camión de mudanzas de la empresa "Marcelo" se había estacionado en la vereda y una pareja cargó durante una hora muebles, electrodomésticos y otros elementos que, según ella, pertenecen a su representada. El comisario Urueña reconoció que había recibido la denuncia y aseguró que la Policía investigó el supuesto robo, pero dijo que, cuando concurrieron al domicilio, no habían encontraron nada extraño en el lugar. En ningún momento advirtieron ni supusieron que dentro de la casa había un hombre asesinado. Los investigadores tomaron esa pista y comenzaron a interrogar a varios testigos, quienes confirmaron que el sábado se había concretado la mudanza y que una pareja estuvo al frente de los trabajos.
Por la tarde los policías localizaron a los dueños de la empresa y lograron entrevistar al chofer que había realizado la mudanza. El hombre los llevó hasta un domicilio ubicado en calle López Mañán al 2.600. En ese lugar arrestaron a "Repollito", una conocida "viuda negra" de 30 años, y a su concubino, de 35. Su descripción coincidía con la que habían dado los testigos. Los policías solicitaron a la fiscala María de las Mercedes Carrizo una orden de allanamiento. En la casa, los policías encontraron los elementos que serían los que habían sido robados. Según los registros policiales, los dos detenidos poseen antecedentes policiales.
"Repollito" es hija de una mujer conocida como "María Repollo", quien tiene varias causas iniciadas en la Justicia por robo a hombres de la tercera edad. Una de ellas, incluso, por homicidio. Según la Policía, el viernes a la noche, siguiendo un modus operandis que concreta desde hace años, "Repollito" sedujo a Moreno, y luego lo adormeció. Después la mujer hizo entrar a su concubino y cuando el dueño de casa se despertó, ambos hombres pelearon. Todo terminó cuando Moreno recibió las mortales puñaladas.

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