HAMBURGO.- Hamburgo se convirtió ayer en la mayor sala de conciertos del mundo al actuar la Orquesta Filarmónica local con sus 100 músicos diseminados por toda la ciudad. La australiana Simone Young dirigió el primer movimiento de la segunda sinfonía de Johannes Brahms a 82 metros de altura, desde la torre de la catedral de San Miguel, símbolo de la ciudad, en tanto que los músicos de la orquesta interpretaron sus partituras en 50 lugares distintos dispersos en Hamburgo, desde la Alcaldía hasta en medio calle céntrica.
Young fue filmada y sus imágenes transmitidas por la televisión, que era mirada pro los músicos apostados en puentes, estaciones de tren, museos, centros comerciales y estadios de la ciudad.
Bajo el título "Cien músicos, cincuenta lugares, un concierto", los intérpretes tocaron por separado pero escuchando al mismo tiempo una versión del concierto grabada anteriormente por el conjunto orquestal.
El concierto de esta pieza de Brahms, compositor nacido en Hamburgo, tuvo una duración de poco más de media hora y estuvo dirigido al público en general.
"Amamos a Brahms. Es hijo de la ciudad. Su segunda sinfonía es en algunos momentos suave y en otros enérgica, lúdica y temperamental, simplemente grandiosa", explicó Young.
"La orquesta va hacia los hamburgueses. Toca en lugares y ante personas que normalmente no tienen contacto con la música clásica", dijo. "No se trata de un concierto en el sentido convencional, sino de un evento musical muy espectacular", agregó.
Miles de personas se pasearon entre los músicos, yendo de un lugar de interpretación al otro. El concierto fue televisado por un canal local y puede ser visto en internet en el sitio "www.philarmoniker- event.de". El objetivo de la acción, que tuvo un costo de entre 200.000 y 300.000 euros, es atraer auspiciantes para las próximas temporadas de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo. (DPA)







