El juego de las seis diferencias

Análisis. Por Fernando Stanich - Redacción LA GACETA.

02 Marzo 2009

Políticamente correcto. No es tiempo de patear el tablero. Amaya lo sabe, por eso cuidó las formas y agradeció el apoyo "político e institucional" del gobernador. Pero no hay acción política exenta de lecturas. Amaya y Alperovich se mostraron juntos, aunque cada uno hizo lo suyo. Hasta podría plantearse el infantil juego de hallar las diferencias entre una imagen y otra.
Casualidad o no, el intendente se explayó sobre la problemática de las drogas, polémica que estalló durante enero en el Gobierno y en la Legislatura; puso énfasis en la ideología peronista, algo que siempre se le critica a Alperovich, por su pasado radical; el jefe municipal planteó la necesidad de respetar la legalidad y las instituciones y achacó contra los privilegios y las excepciones: a mitad de 2008, el titular del Poder Ejecutivo festejó la instalación de un súper en el centro y el intendente la objetó; Amaya ponderó a la oposición y anheló consensos para gobernar, Alperovich habló de "mano firme" para referirse a la conducción de la Provincia; el "lord mayor" agradeció a la presidenta, Cristina Kirchner, el gobernador ni siquiera la mencionó.
Que haya diferencias puede ser obra de la casualidad. O no. En realidad, sólo fue un discurso políticamente correcto. O no.

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