En artesanías, exportaban cocaína a España

Una pareja fue sorprendida remitiendo estupefacientes por medio de encomiendas, luego de importar la sustancia ilegal desde Bolivia.

28 Febrero 2009

Como todas las semanas, entró a una agencia de correo privado ubicada en el centro. Llevaba un paquete bajo el brazo. "Vengo a ver qué pasó con una encomienda que había mandado a España, porque nunca llegó", dijo la mujer, pensando que quizás el envío se había perdido por error. Al instante se dio cuenta de que había mordido el anzuelo: la Policía la estaba esperando. Segundos después, su marido también fue arrestado. Están acusados de exportar cocaína mediante un inédito sistema.
Las investigaciones comenzaron a fines del año pasado, luego de una reunión entre la Justicia Federal y especialistas de la Policía, de la Región Aduanera Córdoba y de la Dirección de Aduanas de Tucumán. Según datos obtenidos, existía en la provincia una organización dedicada a importar cocaína al país desde Bolivia y exportarla hacia España. La orden era clara: "hay que averiguar cómo sacan la droga y desbaratar esa banda".
Los investigadores comenzaron a trabajar de forma encubierta en distintos lugares de la provincia. El 5 de enero, obtuvieron el primer indicio para dar con la organización de narcos. En un paquete con destino a Madrid (España) había seis agendas artesanales de poco valor. Los especialistas comenzaron a dudar, ya que el gasto de envío era superior al precio de los cuadernos. Además, el peso de la encomienda era anormal. Ante esta situación, los especialistas utilizaron el scanner móvil que posee la Dirección de Aduanas y detectaron envoltorios extraños en el interior de las agendas. Por orden del juez federal Nº 1, Daniel Bejas, se abrió el paquete. El hallazgo fue sorprendente: en las tapas de cada agenda alguien había colocado planchas recubiertas en papel aluminio, y en su interior encontraron pasta base de cocaína que se podía estirar varias veces. En total, se secuestró casi 1,5 kilo de droga.
Gracias a una filmación registrada por las cámaras de seguridad del correo, se averiguó que quien había depositado la encomienda era una mujer. Al buscar su identidad en los registros, constataron que el nombre que usó era ficticio.
Para poder dar con ella, se envió a la Interpol y a diferentes fuerzas de seguridad del país el video donde aparecía la mujer. Paralelamente, por orden de la Justicia, la Región Aduanera Córdoba comenzó a realizar escuchas telefónicas a un celular. Durante las conversaciones, la mujer le preguntaba a su interlocutor si había recibido la droga enviada a España. Le respondieron que nada había llegado.
Personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop), al mando de los comisarios Fabián Salvatore, Miguel Juárez y Guido Romano, se apostó de forma encubierta en el correo, a la espera de que la mujer fuera a reclamar el paquete. Pasaron los días, y nada se sabía de ella. Hasta que el lunes apareció.
Llevaba un nuevo envoltorio bajo el brazo. Con naturalidad, le preguntó al empleado qué podría haber ocurrido con una encomienda que había enviado a Madrid y que jamás llegó. Además, le dijo que quería hacer otro despacho.
Los policías la reconocieron de inmediato, y por orden de Bejas la arrestaron. Al abrir el sobre, encontraron cuadros artesanales y un termo. En el interior de estos objetos estaba oculto casi un kilo de cocaína. El sistema utilizado era el mismo que se usó para esconder droga en las agendas: planchas de aluminio envolvían la sustancia.
La mujer, identificada como L.E., de 25 años, oriunda de Salta, comenzó a llorar. "Quiero hablar con mi marido. Por favor, está afuera, quiero hablar con él", les imploraba a los policías. Los agentes fueron a buscarlo. Cuando lo encontraron, él les contestó con frialdad: "yo no conozco a esa mujer". Pero su coartada duró poco y fue detenido. El hombre, identificado como F.V., de 33 años, fue arrestado junto con su esposa.
Luego, los policías realizaron un allanamiento por pedido del fiscal Emilio Ferrer en el cuarto del hotel donde se alojaban los sospechosos. Se incautaron de cuatro teléfonos celulares, de $ 1.500 y de documentos. Según la Policía, la cantidad de droga secuestrada durante los operativos tiene un valor de 58.000 euros en España. La causa está bajo secreto de sumario, ya que habría más células de la organización en otras provincias.

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