“Teatroperro es una idea y una forma de vida”. El teatrista Darío Torrenti explica de esta manera el significado del seudónimo con el que trabaja desde hace años y con el cual viene cosechando excelentes críticas a nivel nacional e internacional. El artista presentará hoy a las 22 en la sala La Sodería (Juan Posse 1.141) el unipersonal “Isabel desterrada en Isabel”, un espectáculo basado en el texto homónimo del dramaturgo chileno Juan Radrigán. Mañana a las 21.30 él pondrá en escena la obra “Gurka” en la Biblioteca Popular La Randa (Salas y Valdés 1.985, Yerba Buena), entidad que abrirá así su temporada anual.
La injusticia en nuestra sociedad, la marginalidad, la soledad y el hambre, son algunos de los temas que aparecen en el texto original, un clásico del teatro chileno. “Lo mío es un experimento escénico sobre el trabajo de Radrigán, un hombre con honor que no calla la verdad; quiero despertar y provocar a la gente mediante un teatro de denuncia porque para estupidizar existen la tele e internet”, dijo Torrenti.
El multifacético actor y director de teatro nació en la ciudad de Lomas de Zamora, en Buenos Aires, y asegura que la vida nómade es esencial para fortalecer el aprendizaje humano.
Teatroperro ha realizado más de 190 funciones de esta obra en Argentina, Bolivia y Chile, y los elogios de la crítica no pararon.
“Gurka”, en tanto, está basada en la obra “Gurka. Un frío como el agua, seco” de Vicente Zito Lema, cuya problemática inicial incluye la guerra de Malvinas y la realidad de un hospital psiquiátrico estatal. “Mis obras no son para que el público se vaya a comer después de verlas”, concluyó.
“Me pongo en el lugar del teatro que desnuda la realidad y que produce otras sensaciones de proximidad. El escenario se transforma en mi universo de libertad”, explicó el artista.







