La nostalgia y la música fueron los dos bastiones que marcaron la noche tucumana del jueves en Barrio Norte. El tintineo de las copas, el rasguido de los cubiertos sobre los platos y el leve murmullo de la gente fueron las voces que predominaban en el resto bar Beckett’s, ubicado en 25 de Mayo 783, hasta que la ovación se desató. El legendario cantautor argentino Roque Narvaja subió al escenario, rendido ante los vítores del público que fue a presenciar su show.
El guitarrista, uno de los precursores del rock argentino, parecería haber comprado todas las ofertas de los tiempos modernos. Con jean desgastado, botas de cuero negro, saco bordó y camisa oscura, el músico saludó con un asentimiento de la cabeza y el rasguido de su extravagante guitarra apagó el inocente caos del bar a las 0.50.
“Buenas noches...otra vez Tucumán”. La voz de Narvaja se escuchó en la cuadra entera y el silencio expectante de sus admiradoras le arrancó una genuina sonrisa en el rostro. “Gracias por estar aquí. Yo les voy a cantar cosas, ustedes me van a cantar a mi...ese es mi trabajo”, dijo. Fue entonces cuando empezó, a base de frases épicas (inolvidables para la audiencia), con un recital corto pero eficaz que se valió suspiros, aplausos y frenesí pseudo-hippie.
Con un repertorio que impartía justicia a los reclamos de sus fans, el músico recitó los inolvidables hits que catapultaron su carrera. Canciones como “Al natural”, “La Felicidad”, “Un amante de cartón”, “Ni una palabra”, “Santa Lucía”, “Yo quería ser mayor”, “Menta y limón”, “El extraño de pelo largo”, “La reina de la canción”, “Como si estuvieras aquí”, entre otras, no hicieron más que trasladar al público en el tiempo para recordar las mejores baladas de rock de la década del 70.
“Somos felices; la vida nos hace reir”, señaló. Y el eco de su dádiva desapareció con los primeros acordes de “Santa Lucía”, a la que le siguió una excelente interpretación de “Menta y limón” que hizo bailar a muchas de las mujeres presentes y que dejó en claro que la voz de Narvaja permanece inquebrantable.
El ex líder y fundador del grupo musical La Joven Guardia, considerada uno de los grandes exponentes de la música beat en Argentina, se despidió con “La reina de la canción”, no sin antes demostrar sus dotes como guitarrista en “El extraño de pelo largo”.
“Me gusta venir a Tucumán; la gente es divina y todos me aman. Fue un recital unplugged muy familiar y cariñoso”, le contó Narvaja a LA GACETA, minutos después de terminar su show. “Por ahora me voy a dedicar a viajar y a seguir tocando. Se trata de tocar y tocar hasta el final”, concluyó.







