27 Febrero 2009 Seguir en 
"El 26 de febrero de 2009 es un día muy triste para la familia Lebbos: un día como hoy, hace tres años, desapareció Paulina". Así comenzó, en la voz de Alberto Lebbos, padre de la joven asesinada en 2006, el acto final de una jornada de en homenaje a la estudiante. Familiares y amigos de Paulina, acompañados por parientes de otras víctimas de crímenes, protagonizaron a lo largo del día de ayer diversos actos.
A las 11, en la plazoleta Miguel Lillo, ubicada en avenida Alem al 200, tuvo lugar la primera ceremonia. Allí fue el último lugar donde vieron a Paulina, que se subió a un remise junto a su compañera Virginia Mercado y varios días después apareció muerta en Tapia.
Abrazo simbólico
Durante la tarde de ayer, en la plaza Independencia, se montó un escenario donde se expusieron afiches y pancartas en homenaje a las víctimas de varios casos irresueltos. Por la noche se realizó un abrazo simbólico a la plaza, y una exposición gráfica en recuerdo de los fallecidos. La jornada contó con el emotivo testimonio de madres de otras víctimas de crímenes.
"El 16 de julio de 2008 mandaron a mi hijo al penal. El 2 de enero de este año me llamaron y me pidieron que vaya a la morgue, a retirar su cuerpo", denunció Beatriz Cisneros. Según la versión oficial el joven, Julio Cisneros, se habría ahorcado por decisión propia, explicó la madre. "En la autopsia no estudiaron nada de la cintura para abajo", exclamó indignada. Como ella, otras madres y esposas presentes tratan de hacerse escuchar. Mercedes Armas de Tapia es otra mujer indignada: dijo que su marido fue asesinado en La Ramada, pero el juicio se cerró sin encontrar a los culpables, al entender de ella la policía conspiró para que las pruebas no aparezcan.
"La impunidad, en Tucumán, se va a acabar", coreaban los presentes, mientras sostenían velas, las que luego dejaron en la acera, rodeando la plaza. "Estas velas simbolizan la luz de los que ya no están, ellos nos han motivado a unirnos en contra de este sistema perverso, de oscuridad y delincuencia", finalizó Lebbos.
A las 11, en la plazoleta Miguel Lillo, ubicada en avenida Alem al 200, tuvo lugar la primera ceremonia. Allí fue el último lugar donde vieron a Paulina, que se subió a un remise junto a su compañera Virginia Mercado y varios días después apareció muerta en Tapia.
Abrazo simbólico
Durante la tarde de ayer, en la plaza Independencia, se montó un escenario donde se expusieron afiches y pancartas en homenaje a las víctimas de varios casos irresueltos. Por la noche se realizó un abrazo simbólico a la plaza, y una exposición gráfica en recuerdo de los fallecidos. La jornada contó con el emotivo testimonio de madres de otras víctimas de crímenes.
"El 16 de julio de 2008 mandaron a mi hijo al penal. El 2 de enero de este año me llamaron y me pidieron que vaya a la morgue, a retirar su cuerpo", denunció Beatriz Cisneros. Según la versión oficial el joven, Julio Cisneros, se habría ahorcado por decisión propia, explicó la madre. "En la autopsia no estudiaron nada de la cintura para abajo", exclamó indignada. Como ella, otras madres y esposas presentes tratan de hacerse escuchar. Mercedes Armas de Tapia es otra mujer indignada: dijo que su marido fue asesinado en La Ramada, pero el juicio se cerró sin encontrar a los culpables, al entender de ella la policía conspiró para que las pruebas no aparezcan.
"La impunidad, en Tucumán, se va a acabar", coreaban los presentes, mientras sostenían velas, las que luego dejaron en la acera, rodeando la plaza. "Estas velas simbolizan la luz de los que ya no están, ellos nos han motivado a unirnos en contra de este sistema perverso, de oscuridad y delincuencia", finalizó Lebbos.







