27 Febrero 2009 Seguir en 
Los serios incidentes protagonizados el miércoles por un grupo de manifestantes en la sede de Tribunales de avenida Sarmiento al 400 encendieron la luz de alarma en la Justicia. "Por supuesto que algo así preocupa. Es un baldazo de agua fría para la institución, es necesario que exista un respeto hacia el Poder Judicial", expresó el titular de la Corte Suprema de Justicia, Antonio Gandur. Según el magistrado, se inició una investigación para dar con el autor de los daños y un sumario administrativo para determinar qué responsabilidad le cabe al personal que trabaja en la sede judicial.
El miércoles a las 10.50, familiares y allegados a Roberto Salvador Cabrera, el joven que fue asesinado de un balazo en "El Chivero", comenzaron una manifestación frente a Tribunales. En determinado momento, personas no identificadas comenzaron a patear la puerta del edificio, pues los policías que trabajan en el destacamento la habían cerrado. Así, rompieron el acceso, y por el orificio que había quedado, comenzaron a arrojar petardos y bombas de estruendo.
Cientos de personas que se encontraban en la sede judicial quedaron conmocionadas y sorprendidas. El lugar fue sitiado hasta que llegó personal de la Unidad Regional Capital (URC) y de Infantería para colaborar con los pocos agentes que trabajaban en ese momento. "A través del diálogo se logró que se descomprima la situación", indicó el comisario José Díaz, segundo jefe de la URC. Ya con los ánimos aplacados, los manifestantes continuaron durante casi cuatro horas cortando el tránsito y cantando fuera de la sede judicial. "Justicia por Roberto", rezaban las banderas. "Sabíamos que si no protestábamos de esa manera, su jugada iba a salir perfecta y al chico que mató a mi primo no lo iban a mandar al Roca. (...) Ahora, muchas personas que pasaron por nuestra situación deben estar preguntándose: ?¿por qué no hicimos eso??", señaló Guillermo Romagnoli, primo de Cabrera.
Por orden de la fiscala Adriana Giannoni, los policías del destacamento requisaron a todos los que entraron al edificio, salvo a periodistas y trabajadores judiciales. Temían que alguien ingrese con un arma.
El juez Gandur, en tanto, se encargó de rescatar que se deben respetar las instituciones republicanas. "Estamos abocados todos a tratar de individualizar a los responsables, y todas las vías correspondientes están abiertas", indicó el magistrado.
A su vez, explicó que Giannoni quedó a cargo de la investigación penal para determinar quién o quiénes dañaron el edificio público. "Queremos individualizar a los responsables de las roturas, porque hay un daño material al edificio. La verdad, no recuerdo que haya pasado algo así alguna vez", prosiguió Gandur.
Responsabilidades
Además de esta investigación, se está realizando un sumario interno en la institución. "Es para determinar si hay una responsabilidad administrativa", explicó el presidente de la Corte, quien indicó que al momento de los disturbios "había poco personal policial".
Ayer, la Policía reforzó la seguridad en Tribunales. "Se hizo para prevenir cualquier eventualidad que pudiese ocurrir. Estamos para garantizar la libre labor de los magistrados; no queremos que nos sorprenda una situación como la del miércoles", dijo el comisario Díaz. Un grupo de combate integrado por ocho policías y otro de apoyo compuesto por seis agentes fueron enviados a Tribunales. Por fortuna, esta vez, no hizo falta que entren en acción.
El miércoles a las 10.50, familiares y allegados a Roberto Salvador Cabrera, el joven que fue asesinado de un balazo en "El Chivero", comenzaron una manifestación frente a Tribunales. En determinado momento, personas no identificadas comenzaron a patear la puerta del edificio, pues los policías que trabajan en el destacamento la habían cerrado. Así, rompieron el acceso, y por el orificio que había quedado, comenzaron a arrojar petardos y bombas de estruendo.
Cientos de personas que se encontraban en la sede judicial quedaron conmocionadas y sorprendidas. El lugar fue sitiado hasta que llegó personal de la Unidad Regional Capital (URC) y de Infantería para colaborar con los pocos agentes que trabajaban en ese momento. "A través del diálogo se logró que se descomprima la situación", indicó el comisario José Díaz, segundo jefe de la URC. Ya con los ánimos aplacados, los manifestantes continuaron durante casi cuatro horas cortando el tránsito y cantando fuera de la sede judicial. "Justicia por Roberto", rezaban las banderas. "Sabíamos que si no protestábamos de esa manera, su jugada iba a salir perfecta y al chico que mató a mi primo no lo iban a mandar al Roca. (...) Ahora, muchas personas que pasaron por nuestra situación deben estar preguntándose: ?¿por qué no hicimos eso??", señaló Guillermo Romagnoli, primo de Cabrera.
Por orden de la fiscala Adriana Giannoni, los policías del destacamento requisaron a todos los que entraron al edificio, salvo a periodistas y trabajadores judiciales. Temían que alguien ingrese con un arma.
El juez Gandur, en tanto, se encargó de rescatar que se deben respetar las instituciones republicanas. "Estamos abocados todos a tratar de individualizar a los responsables, y todas las vías correspondientes están abiertas", indicó el magistrado.
A su vez, explicó que Giannoni quedó a cargo de la investigación penal para determinar quién o quiénes dañaron el edificio público. "Queremos individualizar a los responsables de las roturas, porque hay un daño material al edificio. La verdad, no recuerdo que haya pasado algo así alguna vez", prosiguió Gandur.
Responsabilidades
Además de esta investigación, se está realizando un sumario interno en la institución. "Es para determinar si hay una responsabilidad administrativa", explicó el presidente de la Corte, quien indicó que al momento de los disturbios "había poco personal policial".
Ayer, la Policía reforzó la seguridad en Tribunales. "Se hizo para prevenir cualquier eventualidad que pudiese ocurrir. Estamos para garantizar la libre labor de los magistrados; no queremos que nos sorprenda una situación como la del miércoles", dijo el comisario Díaz. Un grupo de combate integrado por ocho policías y otro de apoyo compuesto por seis agentes fueron enviados a Tribunales. Por fortuna, esta vez, no hizo falta que entren en acción.
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