Vázquez había denunciado que su concubino la golpeaba y la maltrataba

La joven había realizado una demanda en octubre, pero decidió levantarla por temor.

TESTIMONIOS. Familiares de Melina Jaime se refirieron a Zerrizuela.   LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
TESTIMONIOS. Familiares de Melina Jaime se refirieron a Zerrizuela. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
27 Febrero 2009
La relación que mantenían Manuel Zerrizuela y Yudith Vázquez no era pacífica. Según consta en los registros policiales, la joven había denunciado a fines de octubre del año pasado a su pareja por malos tratos y agresiones. Hizo el reclamo en la seccional 13a, pero nunca prosiguió con la causa en la Justicia. "No quiso volver a denunciarlo. Nos dijo que tenía miedo de que volviera a pegarle", afirmó el comisario Ricardo Ledesma, jefe de esa comisaría.
Allegados a Vázquez aseguran que el hombre asesinado era muy violento. Una amiga de la joven, que solicitó la reserva de su identidad, reconoció que la muchacha le había confesado que sufría golpes. "Estaba cansada de vivir así. En su casa todos sabían el infierno que estaba pasando", dijo la muchacha.

Dolor
En la casa de Zerrizuela, ayer, todo era angustia y desesperación. El hombre era padre de cinco hijos, fruto del matrimonio con María Melina Jaime. Con ella había convivido durante 15 años en una humilde casa ubicada en Bernabé Aráoz al 2.200. Jaime no puede entender lo que sucedió con su ex pareja. "Nos quedamos solos. No sé qué voy a hacer sin él. Era el único sostén de la familia", afirmó llorando Jaime. La mujer contó que Zerrizuela trabajaba como jardinero y recolector de basura en las viviendas del barrio donde habitaba.
Con el dinero que ganaba, el hombre mantenía a sus hijos, y desde hacía poco a su nueva pareja. Jaime niega que Zerrizuela haya sido un hombre violento y no cree que haya intentado agredir a la joven. "Era un buen hombre. Vivía más con nosotros que con ella, a pesar de que estábamos separados. No merecía morir así, como un asesino", se lamentó la mujer.
Jaime quedó al frente de sus cinco hijos y de su hogar, aunque no sabe cómo lo llevará adelante. "Nos quedamos en la ruina. Yo no puedo trabajar porque soy discapacitada, y mis hijos todavía son muy chicos para hacerse cargo de la casa", finalizó.

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