26 Febrero 2009 Seguir en 
"Yo había ido con F. D. a buscar a mi hermana a la fiesta. Cuando me bajé de la camioneta vi que un montón de barrabravas de Atlético se me venían encima. Entonces, F. D. empezó a hacer tiros. Yo ni siquiera estaba armado". La versión del menor de 17 años sindicado por testigos y por la Policía como el autor del crimen de Roberto Cabrera no resultó del todo creíble para la jueza Nora Wexler. Luego de declarar durante más de tres horas, el adolescente fue llevado desde la sede de Tribunales de avenida Sarmiento al instituto Roca, donde quedará recluido provisoriamente.
También está detenido un hombre identificado como F. D., de 27 años, integrante de la barrabrava de San Martín, quien asegura ser el autor del crimen.
En la madrugada del 8, en un salón de República del Líbano al 1.100 se festejaba un cumpleaños. El lugar estaba muy concurrido: habían asistido adolescentes de varios colegios privados de la capital y también jóvenes de barrios de la zona, como "El Chivero" y "El Sifón". Cerca de las 3 la música se apagó y los invitados fueron saliendo. "La mayoría se fue a otra parte, pero muchos se quedaron escuchando música, apoyados en sus autos", indicó una fuente cercana a la investigación. Así, en la esquina de República del Líbano e Italia quedaron apostados varios grupos de jóvenes, muchos de los cuales ni se conocían, según indican algunos testigos. Sólo hasta este punto coinciden las versiones.
Que no estaba, que sí...
Cuatro testigos presentados por la familia de Cabrera -así como otros cinco aportados por la Policía- indican que el menor de 17 años involucrado en la causa había estado en la fiesta. Sin embargo, el adolescente le asegura a la Justicia que él llegó cuando la música ya se había apagado y para buscar a su hermana. F. D. coincidió con él prácticamente en todos los puntos del relato.
Según su versión, cuando bajó de su Toyota Hilux, un grupo de barrabravas de Atlético lo reconoció y comenzó a correr hacia él. "Por eso F. D. empezó a disparar", declaró el chico.
Por su parte, hay testigos que aseguran haber visto al adolescente y a otras tres personas haciendo los tiros, y que el proyectil mortal salió de un arma que empuñaba el menor. "Tenemos una filmación para sostener esta hipótesis", indicó el abogado Mario Leiva Haro, representante de la familia de la víctima.
Lo cierto es que la bala le destrozó el estómago a Cabrera. "El no tenía nada que ver con el enfrentamiento. Sólo había ido a la fiesta como cualquier invitado", aseguran los investigadores. Manuel Villagra, quien estaba en la fiesta, lo subió a un automóvil y lo llevó al Centro de Salud. El muchacho agonizó durante 16 días hasta que falleció el martes como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
Horas después del deceso de Cabrera, F. D. se presentó en ante el fiscal Arnoldo Suasnábar en Tribunales. "Yo fui quien hizo los disparos", dijo el hombre, que estaba acompañado por su abogado, Víctor Taleb. El sospechoso fue detenido de inmediato, y llevado a la alcaldía de la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policía, que investiga el caso. "El admitió haber hecho los disparos y por eso se entregó. Tenemos cómo demostrar esta versión. Además, la única posibilidad de que a los disparos los haya hecho el menor es que las balas doblen", señaló una fuente cercana a la familia del adolescente implicado.
Ayer a las 10 se presentó en Tribunales el menor, acompañado por el abogado José Ferrari. Luego de declarar en la fiscalía a cargo de Suasnábar, se entrevistó con la jueza Wexler. La magistrada decidió que el menor debía ser enviado al Roca.
Hacia allí también fueron sus familiares, en camionetas negras y en varios automóviles, fuertemente escoltados por la Policía. En el instituto de menores, según fuentes judiciales, quedó detenido en un sector que está aislado de otros internos. Además, la magistrada ordenó que sea entrevistado por un psicólogo.
Al adolescente y a F. D. se les imputa la muerte de Cabrera. "Yo ni sabía que el chico había quedado herido", aseguran que dijo con frialdad el menor.
También está detenido un hombre identificado como F. D., de 27 años, integrante de la barrabrava de San Martín, quien asegura ser el autor del crimen.
En la madrugada del 8, en un salón de República del Líbano al 1.100 se festejaba un cumpleaños. El lugar estaba muy concurrido: habían asistido adolescentes de varios colegios privados de la capital y también jóvenes de barrios de la zona, como "El Chivero" y "El Sifón". Cerca de las 3 la música se apagó y los invitados fueron saliendo. "La mayoría se fue a otra parte, pero muchos se quedaron escuchando música, apoyados en sus autos", indicó una fuente cercana a la investigación. Así, en la esquina de República del Líbano e Italia quedaron apostados varios grupos de jóvenes, muchos de los cuales ni se conocían, según indican algunos testigos. Sólo hasta este punto coinciden las versiones.
Que no estaba, que sí...
Cuatro testigos presentados por la familia de Cabrera -así como otros cinco aportados por la Policía- indican que el menor de 17 años involucrado en la causa había estado en la fiesta. Sin embargo, el adolescente le asegura a la Justicia que él llegó cuando la música ya se había apagado y para buscar a su hermana. F. D. coincidió con él prácticamente en todos los puntos del relato.
Según su versión, cuando bajó de su Toyota Hilux, un grupo de barrabravas de Atlético lo reconoció y comenzó a correr hacia él. "Por eso F. D. empezó a disparar", declaró el chico.
Por su parte, hay testigos que aseguran haber visto al adolescente y a otras tres personas haciendo los tiros, y que el proyectil mortal salió de un arma que empuñaba el menor. "Tenemos una filmación para sostener esta hipótesis", indicó el abogado Mario Leiva Haro, representante de la familia de la víctima.
Lo cierto es que la bala le destrozó el estómago a Cabrera. "El no tenía nada que ver con el enfrentamiento. Sólo había ido a la fiesta como cualquier invitado", aseguran los investigadores. Manuel Villagra, quien estaba en la fiesta, lo subió a un automóvil y lo llevó al Centro de Salud. El muchacho agonizó durante 16 días hasta que falleció el martes como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
Horas después del deceso de Cabrera, F. D. se presentó en ante el fiscal Arnoldo Suasnábar en Tribunales. "Yo fui quien hizo los disparos", dijo el hombre, que estaba acompañado por su abogado, Víctor Taleb. El sospechoso fue detenido de inmediato, y llevado a la alcaldía de la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policía, que investiga el caso. "El admitió haber hecho los disparos y por eso se entregó. Tenemos cómo demostrar esta versión. Además, la única posibilidad de que a los disparos los haya hecho el menor es que las balas doblen", señaló una fuente cercana a la familia del adolescente implicado.
Ayer a las 10 se presentó en Tribunales el menor, acompañado por el abogado José Ferrari. Luego de declarar en la fiscalía a cargo de Suasnábar, se entrevistó con la jueza Wexler. La magistrada decidió que el menor debía ser enviado al Roca.
Hacia allí también fueron sus familiares, en camionetas negras y en varios automóviles, fuertemente escoltados por la Policía. En el instituto de menores, según fuentes judiciales, quedó detenido en un sector que está aislado de otros internos. Además, la magistrada ordenó que sea entrevistado por un psicólogo.
Al adolescente y a F. D. se les imputa la muerte de Cabrera. "Yo ni sabía que el chico había quedado herido", aseguran que dijo con frialdad el menor.







