WASHINGTON.- Senadores republicanos estadounidenses proponen una nueva forma de encarar el conflicto con Cuba, al momento de cumplirse un año de gestión del presidente de la isla, Raúl Castro, y recomiendan como objetivo final para la reevaluación de las relaciones que Estados Unidos trate a La Habana como lo hace con Beijing, esto es, asumiendo acuerdos en temas no conflictivos y evitar la cofrontación en los temas sensibles. La flamante secretaria de Estado, Hillary Clinton, dio recientemente un ejemplo al respecto. Durante su visita a China, eludió referirse al tema de la violación de los derechos humanos en el país comunista, para no entorpecer el diálogo sobre las relaciones económicas y financieras bilaterales.
Un estudio elaborado por Richard Lugar, líder republicano en el comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, delinea una “hoja de ruta” para la normalización de las relaciones. Lugar reconoce la ineficiencia de la política actual y la necesidad de negociar con Cuba para potenciar los intereses norteamericanos. Pero no recomienda levantar el embargo que pesa sobre la isla.
Paso a paso
“El gobierno de EEUU debería empezar a tratar a Cuba como hace con otros países con los que tiene desacuerdos fundamentales”, dice el documento. El camino comenzaría restaurando las conversaciones sobre lucha antidroga e inmigración. A su vez, señala la intención de levantar todas las restricciones a los viajes de los cubano-estadounidenses y el envío de remesas a la isla. La decisión deberá tomarse antes de la Cumbre de las Américas, convocada para abril, que supondrá el primer encuentro del presidente estadounidense, Barack Obama, con los líderes de la región.
Actualmente existe una iniciativa en la Cámara de Representantes que levantaría ambos impedimentos. La apertura incluiría gestos como revisar la oposición norteamericana a la inclusión de Cuba en el FMI, en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo, lo que incrementaría y animaría reformas hacia el libre mercado. Respecto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde la isla está suspendida desde 1962, el documento constata el hecho de que un país miembro podría pedir la reincorporación cubana. El informe aconseja un mecanismo para compartir información regularmente con otros países que tienen diálogo sobre derechos humanos con el gobierno isleño.
El texto establece también la necesidad de reducir las restricciones a los movimientos de los funcionarios cubanos en Washington, con la esperanza de que Castro haga lo mismo en su país. Asimismo, propone colaborar en la implantación de energías renovables y financiar compras de productos agrícolas y de medicinas. (DPA)








