Netanyahu sólo tiene el ala de ultraderecha para gobernar

El Kadima, de Livni, y el líder laborista Ehud Barak rechazan sumarse a una coalición. Hasta ahora, el jefe del Likud ha fracasado en su propósito de incorporar a los grandes partidos en su proyecto político nacional.

BRECHA. Livni y Netanyahu no llegaron a un acuerdo en el tema central: el proceso de paz con los palestinos. REUTERS
BRECHA. Livni y Netanyahu no llegaron a un acuerdo en el tema central: el proceso de paz con los palestinos. REUTERS
24 Febrero 2009

JERUSALEN.- El designado primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sufrió ayer el rechazo del líder del partido Laborista, Ehud Barak, a su propuesta de sumarse a su gabinete, un día después de fracasar en su intento de convencer al centrista partido Kadima de integrar el futuro gobierno. El rechazo de Barak y la falta de acuerdo con la jefa de Kadima, Tzipi Livni, complica los planes del partido Likud de armar una coalición que no dependa sólo de aliados de la extrema derecha, que se oponen al proceso de paz con los palestinos, lo que podría enfrentarlo con EEUU.
Barak, ministro de Defensa saliente, dijo que el laborismo es un partido históricamente más abierto a las conversaciones de paz con los palestinos, por lo que se abocará a una oposición responsable, seria y constructiva.

Un resquicio
Livni, canciller del gobierno saliente, rechazó de momento la oferta de Netanyahu de sumarse al gobierno, aunque dejó un resquicio al acordar volver a reunirse para más discusiones. La mujer más poderosa de Israel, según está considerada, dijo que la principal diferencia se centraba en el principio de la necesidad de crear un Estado palestino como condición para la solución del conflicto, que Livni apoya e impulsa. “Sobre el tema de que debería haber dos Estados para dos pueblos y un acuerdo final con los palestinos, no hay coincidencia y eso es central para una coalición”, dijo Livni, quien como canciller llevó adelante negociaciones con los palestinos. “No entraremos en un gobierno donde seremos sólo un ornamento”, precisó. Bibi, como se conoce a Netanyahu, le dio un tono más positivo a la reunión del domingo. “Tenemos muchos puntos en común que requieren profundización”, comentó.
El Kadima obtuvo 28 de las 120 bancas del Parlamento israelí en las elecciones de hace dos semanas, una más que el Likud. Pero Netanyahu recibió encargo de formar gobierno porque logró más apoyos parlamentarios que Livni. La extrema derecha laica y religiosa tiene más afinidad con el Likud que con el centrista Kadima.
Bibi, que ya fue primer ministro entre 1996 y 1999, desea sin embargo una coalición que tenga mayores chances de supervivencia en el siempre inestable mundo de la política israelí. Una coalición de extrema derecha tendría una duración limitada y enfrentaría a Israel con el gobierno estadounidense de Barack Obama, que prometió impulsar vigorosamente el proceso de paz con los palestinos. (Télam)

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