23 Febrero 2009 Seguir en 
JERUSALEN, Israel.- El designado primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, del partido Likud, no logró llegar a un acuerdo con su principal rival electoral, Tzipi Livni, del Kadima, para formar una coalición de Gobierno, pero acordaron continuar las conversaciones.
Netanyahu, que se reunió anoche con la saliente ministra de Relaciones Exteriores por primera vez desde las elecciones parlamentarias, quiere formar un Gobierno de unidad. Sin embargo, Livni, quien preside el bloque más importante del Parlamento y también aspiraba a la primera magistratura, ha rechazado integrar una coalición.
La líder partidaria aduce que traicionaría a sus votantes y que preferiría estar sentada del lado de la oposición, sobre todo considerando las diferencias existentes sobre cómo debería realizarse el proceso de paz con los palestinos.
Ningún progreso
Tras la reunión, que se llevó a cabo en un hotel de Jersualén, Livni afirmó que no sólo no se había llegado a ningún acuerdo, sino que además era necesario evaluar si existía una base común entre el Kadima y el Likud, e incluso analizar si las ideologías no serían más bien divergentes.
"No hemos logrado ningún progreso en las cuestiones esenciales. Hay dos diferencias de fondo: la manera de llegar a un acuerdo basado en el principio de dos Estados para dos pueblos y el convenio con los palestinos", manifestó la dirigente, que aceptó tener una segunda entrevista en los próximos días.
Netanyahu, por su parte, resumió el encuentro diciendo que los partidos tienen objetivos en común, pero que también hay diferencias por las que deberían llegar a una conciliación. "Creo que en el balance final la responsabilidad nacional tendrá preeminencia por sobre la política", agregó.
Con el pacto con Livni y otras formaciones, Netanyahu busca un Gobierno en el que no deba depender de la extrema derecha, con el que podría tener una duración limitada y verse sometido a las presiones de Estados Unidos. El viernes, el presidente israelí, Shimon Peres, le había encargado la formación, para lo cual tiene un plazo de seis semanas y cuenta con el apoyo de 65 de los 120 diputados en el Parlamento. (Télam-AFP-NA)
Netanyahu, que se reunió anoche con la saliente ministra de Relaciones Exteriores por primera vez desde las elecciones parlamentarias, quiere formar un Gobierno de unidad. Sin embargo, Livni, quien preside el bloque más importante del Parlamento y también aspiraba a la primera magistratura, ha rechazado integrar una coalición.
La líder partidaria aduce que traicionaría a sus votantes y que preferiría estar sentada del lado de la oposición, sobre todo considerando las diferencias existentes sobre cómo debería realizarse el proceso de paz con los palestinos.
Ningún progreso
Tras la reunión, que se llevó a cabo en un hotel de Jersualén, Livni afirmó que no sólo no se había llegado a ningún acuerdo, sino que además era necesario evaluar si existía una base común entre el Kadima y el Likud, e incluso analizar si las ideologías no serían más bien divergentes.
"No hemos logrado ningún progreso en las cuestiones esenciales. Hay dos diferencias de fondo: la manera de llegar a un acuerdo basado en el principio de dos Estados para dos pueblos y el convenio con los palestinos", manifestó la dirigente, que aceptó tener una segunda entrevista en los próximos días.
Netanyahu, por su parte, resumió el encuentro diciendo que los partidos tienen objetivos en común, pero que también hay diferencias por las que deberían llegar a una conciliación. "Creo que en el balance final la responsabilidad nacional tendrá preeminencia por sobre la política", agregó.
Con el pacto con Livni y otras formaciones, Netanyahu busca un Gobierno en el que no deba depender de la extrema derecha, con el que podría tener una duración limitada y verse sometido a las presiones de Estados Unidos. El viernes, el presidente israelí, Shimon Peres, le había encargado la formación, para lo cual tiene un plazo de seis semanas y cuenta con el apoyo de 65 de los 120 diputados en el Parlamento. (Télam-AFP-NA)







