Raúl Castro celebra un año signado por cambios políticos

El hermano de Fidel festejará mañana sus primeros 365 días al frente de la isla. Giros en las relaciones exteriores con varios países y el fin de prohibiciones a los cubanos fueron los rasgos de su gestión.

EL OTRO. A poco de asumir, los “cambios estructurales” en la isla que prometió el menor de los Castro se hicieron palpables por los habitantes de Cuba. AFP
EL OTRO. A poco de asumir, los “cambios estructurales” en la isla que prometió el menor de los Castro se hicieron palpables por los habitantes de Cuba. AFP
23 Febrero 2009

LA HABANA.- El presidente de Cuba, Raúl Castro, cumplirá mañana su primer año al frente del gobierno de la isla. El principal rasgo de la gestión del hermano del histórico líder, Fidel, fue la ejecución de diversos cambios en las políticas gubernamentales, sobre todo en lo que respecta al ámbito internacional.
El propio Raúl pronosticó la llegada de “cambios estructurales” a Cuba. El inédito desfile de presidentes por Cuba -seis latinoamericanos y un africano- en lo que va del año serviría de muestra de lo que cambió el país desde el 24 de febrero de 2008.
Tras la firma de pactos internacionales de derechos humanos y anuncios de conmutación de penas de muerte, la Unión Europea levantó sanciones que durante un lustro habían congelado los contactos con La Habana. China y Rusia también desembarcaron en la isla. Los presidentes de ambos países, Hu Jintao y Dmitri Medvedev, respectivamente, llegaron a Cuba con lo que se demostró que el gobierno de Raúl sigue de cerca a las dos potencias que podrían ensombrecer a Estados Unidos.
Pero Cuba no se olvidó de Latinoamérica, ni esta de la isla. La normalización plena de las relaciones con México fue el primer paso del acercamiento. En diciembre, durante la cumbre de Brasil, Cuba ingresó en el Grupo de Río y los mandatarios reclamaron al presidente de EEUU, Barack Obama, el fin del bloqueo estadounidense. Raúl, incluso, se declaró dispuesto a hablar con Obama en lugar neutral.

Hacia adentro
Los cambios también se registraron en la política interior. En los primeros meses de gestión de Raúl, los cubanos vieron con alegría y sorpresa el fin de algunas prohibiciones, como la de alojarse en hoteles de lujo, la de comprar un teléfono celular, electrodomésticos, computadoras o reproductores de DVD.
A estos giros se suman reformas económicas. En el campo, debido a la decisión de aumentar la producción del país -que importa el 85% de lo que consume-, el gobierno decretó la entrega masiva de tierras ociosas en usufructo y liberó la venta de aperos.
Raúl también acabó con la histórica igualdad al eliminar el techo salarial, además de emprender una lenta reforma de su administración -que aún no acaba de concretarse- para hacer un gobierno e instituciones menos burocráticas y más efectivas. Son medidas cuyos resultados, sin embargo, se podrán comprobar en un plazo que va más allá de un año. (DPA)

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