Un llamado a la responsabilidad

En la Argentina la época de las vacas flacas está encima. Suspensiones en las texiles. Pronóstico reservado para el limón. Finanzas provinciales bajo presión. Por Juan José Concha Martinez - Prosecretario de Redacción.

23 Febrero 2009

Un mundo con empresas que se bambolean en la cornisa, con pérdidas dolorosas y con un rumbo incierto; otro mundo que espera aguantar el maremoto y salvar por lo menos los muebles. La crisis internacional muestra sus caras a diario y los efectos planean desde hace un tiempo sobre nuestro país. Para gran parte del mundo este escenario muestra evidencias de incertidumbre y drama como no se vivía desde 1930; en la Argentina se debería asumir que la época de las vacas flacas está encima. Ocurre que por estos lares ciertas dificultades se potencian por los propios desaguisados internos y parecería que una doble combinación de errores podría perforar el colchón que hasta ahora sirvió para amortiguar la caída de la economía. El derrumbe de la demanda del comercio internacional implica menos dinero para la Argentina, menos ingresos fiscales para los gobiernos y pocas chances de defender los actuales niveles de empleo. Se descuenta que este año será muy flojo para todos. Viajeros que vuelven de Estados Unidos y de Europa cuentan que las previsiones y la normalidad, que eran la base de la convivencia de esas sociedades están ahora alteradas. El gobernador, José Alperovich, vio y escuchó en Madrid y en Miami que las recetas que se utilizan para enfrentar el tsunami económico no están siendo efectivas: el transporte de carga está en caída; las exportaciones de China al mercado de EEUU se desplomaron un 40%. "Con un mundo así, no queda otra que pelearla", se confesó ante sus íntimos.
Ciertamente, la provincia se verá afectada por una baja generalizada de ingresos del sector privado y de los fondos que manejará el Estado. La caída de precios que golpea los commodities y la fuerte suba de los costos se trasladará al rendimiento de la cosecha de la soja de este año. "Se sembró soja más barata, le faltó un poco de agua y el rinde estará un 15% abajo, en promedio, por aquí", admitió un experto. Por el lado del citrus, la situación es también preocupante. Los principales destinos de exportación están en recesión (los países de Europa) o con una moneda devaluada (Rusia y Ucrania) por lo que las chances de repetir el buen nivel de comercialización de 2008 son pocas. A la caída de la demanda internacional se le suma ahora el récord de producción del limón español, un competidor de fuste para la fruta tucumana. Todo este cuadro ha llevado a retrasar la exportación, que se inicia a principio de marzo desde los empaques. Otro sector golpeado por la crisis internacional es el textil, que en nuestro distrito cuenta con seis plantas de producción. Aunque las textiles ya venían con problemas de competitividad y sobrestock desde hace un tiempo, al cierre de Hispania se le agregaron las suspensiones de operarios y el trabajo parcial de Santista Textil, Pol Ambrosio, San Nicolás y Tecotex. "Sólo el sector calzados de Alpargatas trabaja ahora con normalidad. Santista está suspendiendo a 580 operarios hasta fin de mes y pagará el 65% del sueldo. Otras empresas están con apoyo del Gobierno, pero el sector está en un momento horrible y habrá que esperar hasta junio o julio para ver si el cambio de temporada hace mover al mercado", relató una fuente.
En el ambiente del Estado provincial no todo lo que brilla es oro. Estos días de inicio de la discusión salarial están mostrando la distancia entre el reclamo de los trabajadores y la posición de los funcionarios. "Estamos en unos $ 20 millones abajo de lo que envía mensualmente la Nación, así que no podemos ofrecer mucho", se sinceró uno de los negociadores oficiales. En el Gobierno consideran que el aumento que se podría otorgar a los estatales debería ser entre un 5% y un 8% (los gremios comenzaron reclamando entre un 20% y un 30% de mejora) y, mantienen la directiva de que habría que ahorrar gastos por unos $ 400 millones. El buen desempeño financiero del Estado es clave en el mantenimiento de los niveles de consumo de gran parte de la población y en actividades como la del comercio. Un barquinazo en la gestión no haría más que complicar un panorama ya complejo.

Dolores de cabeza
Pero si hay un registro de enredos, aun bajo los efectos del vendaval internacional, el baluarte azucarero debería figurar a la cabeza del ranking.
Con una perspectiva excepcional, por lo que puede significar para los factores el aumento de la demanda de etanol y la generación de energía, el bajo precio interno del azúcar se convirtió en estos meses en un dolor de cabeza para Tucumán. La informalidad en la comercialización y una caída de la demanda del mercado interno están jugando una mala pasada a los factores y empuja a la quiebra a los cañeros minifundistas y chicos. El plano internacional puede ser la salvación. "Este negocio es de largo plazo y son claves los acuerdos para desarrollar la actividad, pero son pocos los que quieren trabajar con seriedad. No se sabe a ciencia cierta cuánta azúcar se comercializa por mes", advirtió un alto cargo del Gobierno. Pasar el período interzafra es el desafío mayor y ya se habla de que los ingenios encararán un alistamiento mínimo para la próxima cosecha, ante la escasez de fondos.
Así transcurren estos meses de incertidumbre y desasosiego. Consumidores y asalariados con menor poder adquisitivo y con el Jesús en la boca, empresarios con caídas en sus actividades y sin rumbo fijo en sus negocios. ¿Habrá que bajar las expectativas ante el riesgo de caer mal? El presidente de una compañía de gran peso en la economía tucumana dice que "nadie se funde ganando poco". Un llamado a la responsabilidad y a la búsqueda de acuerdos para enfrentar esta realidad cambiante y compleja es sin duda un consejo para tener en cuenta.

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