Cartas de lectores

23 Febrero 2009

TARTAGAL
Tartagal, ahora te ven. Nací, viví, tengo a mi padre allí, lo que hace que tenga que decir que, hasta el alud, nadie te veía, nadie sentía tu miseria, tu eterna postergación; y lo que es aún peor, la eterna expoliación de todos tus recursos naturales y humanos. Un alud hizo que vieran a tus aborígenes, eternamente diezmados, a tus “blancos” totalmente fuera del “sistema” y sin trabajo, a tus tierras arrasadas por la soja, por la dinamita de las petroleras, por el desmonte sin control, etcétera. Tartagal, ahora te nombran, antes, cuando estaban los piquetes, te llamaban San Martín; Tartagal era mala palabra, no era Salta, la de los milagros turísticos, y mucho menos “La Linda”. Eras horrible, innombrable. Tartagal “sufrió” un alud hace muchos años, cuando nos dejaron sin trabajo con las privatizaciones, cuando el neoliberalismo sentenció que el NOA era inviable, cuando pocos vieron que el piquete, el primer piquete era un clamor por trabajo, ese fue el alud y éste, el que les sacó la venda de los ojos a todos. Tartagal, sólo el trabajo y la justa distribución de tus riquezas te recuperarán. Tartagal clama por trabajo y dignidad, es tarea de todos, es compromiso, es militancia, es solidaridad, nada mas ni nada menos.

Pedro Federico Beltrame
Mendoza 672
S.M. de Tucumán

 


ACCIDENTES
A propósito de los accidentes de tránsito, cabe recordar que a diario personas de todas las edades confiadas en sus reflejos manejan a velocidades no permitidas; camioneros que seguramente cubren largas distancias son dominados por el sueño y en lugar de detenerse a descansar. a la vera de la ruta o bien en una estación de servicio, continúan viaje, aun en zonas de montañas. Y el que avanza en sentido contrario aunque advierte el peligro, muchas veces no puede eludir el trágico final. Los familiares acuden a la Justicia pero les dicen que “no fue intencional”. El camionero sigue su camino y a los familiares no les alcanza la vida para llorar la pérdida.

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Ruth Linale
Avenida Sáenz Peña 269
S.M. de Tucumán


 

NUEVA TRINIDAD
La vida transcurre pasiva en aquellos pueblos que siglos atrás dieron origen a lo que hoy es Tucumán. Sólo unos pocos nos preguntamos qué pasó con aquellas poblaciones que atesoran el misterio de haber sido parte de hechos históricos o que simplemente muestran edificios o vestigios de ellos que nos recuerdan que somos frutos de una historia. Nueva Trinidad es uno de los pueblos más antiguos del sur tucumano. Sin embargo, a nadie parece importarle su pasado. Allí vivió y murió Manuel Domingo Basail, soldado abanderado del Ejército del Norte que lideraba el general Manuel Belgrano. Basail es el mayor referente de la historia de este pueblo. Sus restos se sepultaron en 1859 en la iglesia de Nueva Trinidad, pero en 1945 fueron retirados, en un acto de expropiación de patrimonio, que frustró la posibilidad de mantener viva la memoria del pueblo. También el presente parece transcurrir desapercibido para sus gobernantes. Las calles polvorientas con las lluvias de verano se tornan intransitables. La plaza, que en octubre se viste de gala durante la festividad del Señor de la Salud, está casi abandonada. Los matorrales durante el día y las penumbras por las noches -a raíz de la cantidad de lámparas quemadas de su iluminación- caracterizan su paupérrimo paisaje. Gracias al sentido de pertenencia de algunos vecinos, el templo histórico, creado en 1819 y reconstruido en 1929, se conserva por el mantenimiento que ellos le hacen. Una tarea sacrificada y onerosa porque ya requiere una restauración y revalorización del Gobierno. Sólo a unos pocos parece importarnos el futuro de Nueva Trinidad. Y, si los gobernantes no cambian de parecer más vale que sus habitantes cambien su mentalidad, defiendan lo suyo y aprendan a construir un futuro mejor para sus hijos.

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Sebastián Véliz
Pasaje Vieytes 1.538
Aguilares (Tucumán)

 

AGUA EN SAN JAVIER
La falta de agua en la villa de San Javier está lejos de solucionarse y, como lo expresa una carta del 19/2, son constantes los cortes de suministro y duran varios días. Los vecinos de la Calle 9 hace siete u ocho años que padecemos la falta de agua. La cañería está rota en diferentes lugares y pese a los reclamos que realizamos seguimos en las mismas condiciones. Incluso el encargado de la zona cierra la llave que provee al sector, de manera que el agua pueda llegar a zonas más altas o simplemente, creo yo, para que no se pierda; porque justamente es tal la presión con la que llega que es por ello que se rompen constantemente los caños que ya tienen sus años. Este verano, después de llamar a diario a la SAT de Yerba Buena, logré que un funcionario me diera su palabra de que el problema iba a resolverse. Con tanta "mala suerte", esta persona salió de licencia que al volver a reclamar me comunicaron, a través de la telefonista, que ya se habían cambiado 30 metros de cañería y el resto se arreglaría a medida que ocurran las roturas, ya que carecían de presupuesto para cambiarla toda. Las pérdidas siguen y el agua brota por los mismos lugares. Mi escaso conocimiento de ingeniería hidráulica me dice que si el líquido elemento se pierde en un lugar es imposible que llegue a otros sectores como debería. Además, el agua que recibimos en nuestros hogares va de ligeramente turbia a chocolate oscuro, depende si hubo o no tormentas y crecidas en ríos. Entiendo que son muchos los problemas que atiende la SAT y debe priorizarlos pero ¿cuándo nos dará una solución?

Cristina Fonio
pollofo@uolsinectis.com.ar


 

SIMOCA
Generosa como siempre. Simoca, tu silencio que parecía prolongarse se rompió. “Las crecientes y descontroladas acciones a lo largo de varios fines de semana, permitieron invertir en la incorrecta y hasta criminal fuerza de volumen musical produciendo un estado de zozobra y violencia hasta altas horas de la madrugada", dice un párrafo de las notas, que presentaron al intendente y al jefe de la comisaría, los vecinos que viven cerca de la mal llamada "bailanta" de la avenida Congreso de Simoca. Aquellas agotadas y renegadas voces reflejan una realidad que los circunda, agobia y preocupa; y trae a la memoria el estudio del Conicet de principios de diciembre -que a pesar de las buenas intenciones de atemperar su impacto- reveló que Simoca ocupa el puesto 468 en calidad de vida en el ámbito nacional. En ese sentido es el peor territorio de la provincia y uno de los últimos del país, dijo LA GACETA del 11/1. ¿Será pura casualidad o falta de intervención de los organismos para indicar, asesorar y/o clausurar aquellos lugares que parecen no tener control? Aquellas notas de los vecinos preocupados, concluyen y advierten sobre otro tema puntual: "decir lo que le pasa a nuestra juventud, es reconocer que no tienen ningún tipo de control, consumiendo bebidas alcohólicas y mostrando un estado calamitoso a las tres de la madrugada en adelante"... Ojalá se tomen medidas para que los vecinos y los hermanos de la tercera edad puedan descansar. Tal vez entonces tendremos las respuestas, empecemos a cambiar. Cuando la razón impida que se cobijen o alienten conductas transgresoras entonces prevalecerá la buena vecindad. Aquella que existió siempre.

Augusto Fernández
Avenida Ricardo Balbín 8
Simoca (Tucumán)


 

 

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
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