El rugby se moviliza hacia el profesionalismo

23 Febrero 2009

Con la frase “el rugby ha cambiado mucho en los últimos años y la Argentina tiene que amoldarse a las exigencias para no quedarse con respecto a las grandes potencias del mundo”, Santiago Phelan y Fabián Turnes sintetizaron en su reciente visita a Tucumán cuál será el espíritu que imperará en ese deporte en lo relacionado a la competencia internacional. Los técnicos de Los Pumas son conscientes de lo duro del camino por emprender, pero trasuntan optimismo. De hecho, el que se haya comenzado a trabajar para conformar una base de jugadores profesionales con vistas a los próximos compromisos fuera del país ya es un paso adelante.
Quedó claro durante la visita de Phelan y de Turnes cuál es el plan a seguir. Y fueron los entrenadores locales los que prestaron atención para que lo proyectado se encamine. Sin embargo, no hay que olvidar que la profesionalización del rugby está en un laboratorio y que los que se están dando representan apenas los primeros pasos. Por ello, es natural que haya distintas formas de ver el asunto y que habrá que esperar para ver los resultados. Sin dudas, el tercer lugar obtenido en el último Mundial de la especialidad actúa como un punto referencial, pero no debe constituirse en un limitador de ideas, en una presión que frustre los proyectos.
En el contexto de lo anteriormente señalado ocupa un lugar especial el hecho de que, previo a la puesta en marcha del denominado Plan de Alto Rendimiento (Pladar), estuvo dado en la opinión de la Unión de Rugby de Buenos Aires: a la URBA no le pareció positivo que aficionados y profesionales convivan en un mismo torneo. No obstante, Phelan y Turnes consideraron sano al debate. “Lo que se planteó fue bueno porque se discute sobre una realidad que vive el rugby argentino. Se puede opinar distinto, pero eso será bueno en la medida en que se priorice la preparación de los jugadores”, reconocieron. Que el cambio en el rugby argentino está en marcha, ya nadie puede negarlo. Y en ese contexto, la puesta en funcionamiento del Pladar representa un mojón para ese cambio. Phelan y Turnes no sólo aumentaron la información y los contenidos de preparación para los jugadores rentados que forman parte del proyecto que oficializó la Unión Argentina de Rugby (UAR). También se encargan de dejar importantes definiciones a lo largo y a lo ancho del país, que deberán ser tenidas en cuenta en el futuro.
La primera etapa de transición en la que haya la iniciativa representa un gran desafío para todos los que están involucrados en ella. Pero existe coincidencia en que el paso será beneficioso en la medida en que se sepa desarrollar a los jugadores. Sobre el particular, Turnes dijo con claridad: “los principales beneficiados serán los rugbistas, porque en el futuro no se sentirán en inferioridad de condiciones cuando jueguen en el ámbito internacional”.
La lógica que impera en un período de transición como el que se encuentra el proyecto indica que, mientras más corto sea en términos de tiempo, mejor resultará para que los jugadores puedan rearmar el equipo nacional lo más pronto posible. También existe coincidencia en que, como ocurre en todos los deportes, los buenos rendimientos vienen acompañados por resultados acordes. Pero esto último no deberá ser un elemento determinante, mucho menos a partir de la seriedad con que se encaró el trabajo.
Phelan y Turnes tienen en sus manos el futuro de Los Pumas en conceptos de formación de jugadores y conformación del equipo. Detrás de ellos y a partir de la decisión tomada, el rugby argentino deberá encolumnarse en pos de un objetivo común: permitir el desarrollo y mantener al deporte en lo más alto de la consideración internacional.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios