La sinceridad de un ultraalperovichista
Las dificultades socioeconómicas generan el descontento sindical y condicionan el marco político. Sergio Mansilla expresa de una manera descarnada la conveniencia local. Las alianzas opositoras se gestan. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
Las elecciones están encuadrando el marco político hasta el 25 de octubre. La crisis económica condiciona, a la vez, los movimientos del oficialismo y de sus contrincantes. La combinación de ambos ingredientes da por resultado un cóctel explosivo. Es el peor escenario posible para los gobiernos que administran la nación y las provincias.
De la sombra tutelar de Néstor Kirchner no pueden despegarse los gobernadores de los Estados que necesitan del auxilio financiero de la Casa Rosada para respirar. Atrapados entre sus necesidades de dinero y el deseo de supervivencia política, practican verdaderos ejercicios de malabarismo. No pueden desairar al matrimonio, pero tampoco dejar de otear el panorama del peronismo rebelde con la Casa Rosada. José Alperovich forma parte de esa legión de jerarcas que navega entre dos aguas.
La billetera de Cristina ya no es la de los años de oro de Néstor, y Alperovich siente el impacto. El préstamo de $ 500 en concepto de ayuda escolar, ofrecido a los empleados públicos, pasó a mejor vida, en medio de una ola reivindicativa sostenida en el crecimiento de la inflación.
Los cortes de contrato de personal político en la Legislatura causaron malestar en la tropa alperovichista y los roces entre los ministros por la poda de gastos están a la orden del día. Los estatales se agitan por reclamos de aumentos de sueldos, mientras los jubilados se quejan por las exiguas retribuciones percibidas. Previsiblemente se adormecerá el ritmo de la obra pública, excepto Lomas de Tafí. Sin dudas, las cuentas del sector estatal están severamente complicadas.
La suba de las tarifas de electricidad, de agua y de gas erosionan los ingresos de los ciudadanos en sus distintos niveles sociales, más allá de su racionalidad económica. El juez federal subrogante Mario Racedo trabó temporariamente el ajuste de la tarifa eléctrica ordenado por el ministro Julio de Vido y agregó más tribulaciones al alperovichismo.
La historia no concluyó y decisiones similares que pudieran adoptar otros jueces federales terminarían por afectar el esquema presupuestario de la Nación. El cese de los subsidios a la electricidad son otra muestra de que la sábana es cada vez más corta, y al agro le tiran la carga de sostener el gasto político a través de las retenciones a la soja.
Hiperobediente y audaz
Los alperovichistas ocupan el centro del ring y vaticinan triunfos aplastantes, pese al crítico escenario socioeconómico. La desorganización de los adversarios les da ánimo para la profecía arriesgada.
El ultraortodoxo Sergio Mansilla marcha puntero en el lote de los obedientes, que son muchos, por otra parte. "Nosotros nos jugaremos a provincializar la elección", se sinceró el presidente subrogante de la Legislatura y hombre de confianza del gobernador.
Esto significa poner a los Kirchner debajo de la alfombra, por el efecto deteriorante de la imagen de Cristina y de su gestión. La tarea de la oposición a la Casa de Gobierno se empeñará, por el contrario, en exhibir que los Kirchner y Alperovich son el anverso y el reverso de la moneda. "Hemos hecho más peronismo que todas las gestiones anteriores", se jactó. Peronistas de mayor trayectoria que revistan en las filas del Gobierno no abrieron la boca. En verdad, nadie puede disentir públicamente con el pensamiento oficial, porque más temprano que tarde será guillotinado. Federico Masso y Héctor "Indio" Romano, de Libres del Sur, lo comprobaron hace poco.
Quien no esquiva el bulto en la defensa del kirchnerismo es el intendente Domingo Amaya, que arremetió contra el senador salteño Juan Carlos Romero, hoy distanciado de la Casa Rosada. Amaya entendió que es hora de sumar puntos mirando hacia 2011, y que andar bien con la Nación es un buen paraguas para protegerse de cualquier sorpresa en el competitivo microclima del alperovichismo. La jefatura del bloque de intendentes peronistas que milita en la Federación Argentina de Municipios (FAM) es políticamente útil en ese sentido.
Divisiones y candidaturas
La oferta opositora contrasta por su heterogeneidad y dispersión. No obstante, se perfilan dos sistemas de alianzas con perfiles aún indefinidos. Las candidaturas legislativas nacionales problematizan las aproximaciones.
Las cuestiones programáticas no han sido puestas en debate, aunque la calidad institucional, la independencia de la Justicia y el rechazo a una nueva reforma constitucional en 2011, integran la agenda de puntos de coincidencia locales. La reafirmación de la autonomía federal, a partir del compromiso de los representantes tucumanos de defender los intereses de la provincia, es otra de las pautas de eventuales acuerdos.
Uno de los bloques en gestación se basa en la convergencia de la franja del peronismo disidente que conduce el ex vicegobernador Fernando Juri. Mantiene periódicos contactos con dirigentes que no comparten el rumbo de la Casa de Gobierno, mientras no descuida el diálogo con potenciales socios de otras filiaciones políticas.
Entre las opciones abiertas figura la de una eventual convergencia de Juri con el ex diputado José Ricardo Falú, que no ocultó sus intenciones de postularse otra vez para una banca en el Congreso. Nada se formalizó aún porque la Coalición Cívica no deja de tentarlo desde Buenos Aires, por su color peronista.
Tampoco el peronismo refractario con el eje Alperovich-Kirchner se aglutinó monolíticamente en derredor de Juri. Florencio Aceñolaza, Julio Díaz Lozano, Mario Saracho y Agustín Avila -entre otros- alientan la consolidación del Movimiento Nacional Peronista, como otro cauce político para los disconformistas.
Los jefes del socialismo, Rubén Giustiniani, y de la UCR, Gerardo Morales, bendijeron el armado multipartidario que piloteó el legislador José Cano. La presencia de dirigentes del ruralismo autoconvocado y de Miguel Angel Pérez (Federación Agraria Argentina) le dio más aire a la experiencia. Sin embargo, un sector plantea que se ponga fin a la intervención del distrito y se llame a elecciones para autoridades y postulantes. Entre los motores de la operación está, entre otros expulsados, Ariel García, quien acusa a Cano de "funcional" a Alperovich. Pero desde la otra vereda contragolpean vinculando a García con el gobernador santiagueño radical K Gerardo Zamora, como suele afirmar Cano.




