A Marcelo Durval Reales le cuesta demasiado mantener una conversación. Apenas pronuncia el nombre de su hija, sus ojos se llenan de lágrimas, su voz se corta por la emoción y su rostro se transforma por completo. "Desde hace 19 días me invade una gran angustia y una profunda desesperación. La muerte de Cecilia (Reales) me provocó la pérdida del amor que tenía por la vida, y la pérdida de todos mis proyectos", explica, mientras toma aire para continuar la charla.
El abogado, padre de la pediatra fallecida el martes 3 durante un terrible accidente en la esquina de avenida Aconquija y Moreno, Yerba Buena, analiza una y otra vez las declaraciones que realizó en Tribunales el acompañante del menor de 17 años, quien conducía el automóvil que chocó el de la pediatra. El miércoles, el adolescente declaró que la noche anterior a la tragedia había asistido junto con su amigo a una fiesta de cumpleaños, donde tomaron fernet, y que cerca de las 5 del martes habían subido al cerro San Javier junto a otros dos amigos para seguir tomando. Sin embargo, en su declaración, el menor aseguró que ni él ni su amigo estaban borrachos al momento del choque, y que ninguno de los dos se negó a someterse al dosaje alcohólico cuando estuvieron internados en el Centro de Salud.
Reales cuestionó esas declaraciones y, durante una entrevista que mantuvo con LA GACETA, les pidió a los dos jóvenes que vuelvan a declarar.
-¿Qué opina de las declaraciones del adolescente que acompañaba al imputado?
- No voy a hacer un análisis sobre lo que dijo. Esas declaraciones tendrán que ser estudiadas por la fiscala Adriana Reinoso Cuello y por el juez de Menores, Raúl Ruiz, que son en definitiva los que investigan el caso. Lo que sí creo es que ellos han obstruido el accionar de la Justicia y ahora no están colaborando con la investigación. Si bien tienen el derecho constitucional de abstenerse de declarar o de decir lo que crean conveniente, es cierto que con esas actitudes no han colaborado con la causa. Por eso, les pido a los dos que vayan de nuevo a Tribunales y declaren la verdad. Nosotros queremos saber qué pasó realmente.

- El testigo declaró que, según la estimación que pudo realizar, cuando chocaron al auto de su hija ellos iban a unos 100 kilómetros por hora. ¿Qué opina al respecto?
- Prácticamente iban al doble de la velocidad permitida. La ley dice que se puede circular, en una avenida, hasta a 60 kilómetros por hora. Ellos iban a 100, según lo que dijo el chico, aunque aún no hay informes oficiales al respecto que digan a qué velocidad circulaban realmente. Lo que dijo el acompañante demuestra que el menor que conducía el auto no estaba prestando la debida atención mientras manejaba ni tampoco lo hacía con responsabilidad. Quien maneja un auto no debe permitirse equivocaciones, porque si no está demostrando un acto de total irresponsabilidad.
-¿Está de acuerdo con la solicitud de su abogado para que el menor imputado sea internado en el instituto Roca?
- Quiero aclarar que a mi familia no la moviliza la venganza; pero si tengo que llevarme de las evaluaciones que hasta el momento se hicieron en la causa, diría que estoy a favor del traslado al instituto Roca. De todas maneras, tenemos que esperar que el juez Ruiz reciba los resultados de los informes que solicitó y luego decida qué medidas adoptará con el chico.

- ¿Qué pide su familia a la Justicia?
- Unicamente justicia. Queremos que se actúe rápidamente para que la memoria de Cecilia descanse en paz. Ella era una excelente mujer, que dejó solo a un gran esposo y a un hermoso niño. Espero que el caso de mi hija sirva como ejemplo para la sociedad y que los padres tomen conciencia para que se responsabilicen de sus hijos. Ojalá nunca más tengamos que llorar a otras Cecilias por la misma causa. También es necesario que los jueces apliquen la ley como corresponde con quienes no la cumplen, ni la hacen valer.
- ¿Cómo es la vida sin Cecilia?
- Muy dura. Si continúo con esta lucha es porque tengo a mi esposa, a mis tres hijos y a tres nietos por quienes pelear. Pero desde que Ceci no está nada es igual. Su pérdida hizo que mi vida ya no tenga sentido.







