Israel respondió a un ataque con cohete desde el sur libanés

El gobierno de Beirut condenó el intercambio de disparos, que no causó víctimas mortales. Recordatorio de los retos que deberá encarar el próximo gobierno. El líder del Likud quiere al Kadima en la coalición.

INVESTIGACION. Soldados libaneses y expertos de la ONU encontraron una de las lanzaderas de cohetes. REUTERS
INVESTIGACION. Soldados libaneses y expertos de la ONU encontraron una de las lanzaderas de cohetes. REUTERS
22 Febrero 2009

JERUSALEN.- Israel disparó ayer ocho obuses contra el sur de Líbano, en respuesta al lanzamiento de un cohete desde territorio libanés que impactó cerca de la ciudad de Maalot, situada junto a la frontera libanesa. Una mujer y dos hombres sufrieron heridas leves en la parte israelí. El intercambio de fuego fronterizo, en el que el Hezbollah chiíta dijo no estar implicado, sirvió como recordatorio de los desafíos para mantener la paz que enfrenta Benjamin Netanyahu, el líder del derechista partido Likud de Israel que emprendió la tarea de formar la nueva coalición de gobierno en el Estado judío.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, tachó el incidente de acto inaceptable y condenable. “Los obuses israelíes son una violación inaceptable e injustificada de la soberanía libanesa”, dijo, y admitió que los cohetes disparados desde Líbano amenazan la seguridad y la estabilidad del sur del país. Por su parte, el Ejército israelí considera esto como un incidente grave y recordó que es responsabilidad del gobierno libanés prevenir estos disparos de cohetes.
En Líbano, habitantes asustados huían ayer de la zona fronteriza con Israel. “Mi nieta de seis años estaba aterrorizada”, explicó Hassan Faqih, de 49 años, mientras se dirigía con su mujer y sus hijos a la cercana ciudad costera de Tiro. “Nos quedaremos en Tiro si esto va en aumento”, añadió.

Cita con Livni
Entre tanto, la canciller Tzipi Livni aceptó reunirse hoy con Netanyahu para conversar sobre la formación de gobierno. Livni, jefa del partido centrista Kadima, había dicho en un principio que prefería formar parte de la oposición. Ella también aspiraba a encabezar el próximo gobierno, en vista de que el resultado electoral le había favorecido. Pero el ascenso de la derecha le dio el mayor respaldo a Netanyahu en el Parlamento. Por su parte, la presidenta de la Knesset, Dalia Itzik, uno de los principales referentes del Kadima, se pronunció a favor de que el próximo gobierno tenga al Kadima como socio.
Netanyahu, que ya fue jefe de gobierno entre 1996 y 1999, podría también formar una coalición con otros cinco partidos ultraderechistas, aunque esta sería poco estable a la larga.
En relación al proceso de paz, Netanyahu aboga por dejar de lado las negociaciones con los palestinos, impulsadas por Livni. En cambio, quiere poner en marcha un plan de desarrollo en Cisjordania y pensar en una solución de paz cuando el territorio haya florecido económicamente. (DPA)

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