Tafí del Valle en la época veraniega

22 Febrero 2009

Nadie podría discutir la condición de principal centro de veraneo y turismo que posee Tafí del Valle. El esplendor de su paisaje, su clima privilegiado, la cantidad de esparcimientos de todo tipo que ofrece para todos los gustos y para todos los bolsillos, es un conjunto que explica la fuerte atracción que ejerce sobre tucumanos y forasteros.
Como es sabido, ha experimentado, estas últimas décadas, un auténtico “boom” de crecimiento. Se ha edificado una enorme cantidad de casas, han brotado comercios de todo tipo y se han realizado algunas obras que, como la iluminación o el pavimento de varios sectores, representaron considerable beneficio para pobladores y visitantes. A esto hay que agregar que, en la temporada veraniega, se multiplican los espectáculos musicales y deportivos, todo lo cual culmina con la ya tan prestigiosa Fiesta del Queso. E inclusive, en los días de Semana Santa, congrega multitudes la escenificación de la Pasión de Cristo.
La gente responde y acude en gran cantidad a Tafí del Valle en verano, para gratificarse con todas sus bondades. Aunque a veces los servicios públicos sufren inconvenientes, como cortes de luz, o cortes de agua cuando se producen tormentas; en general, podría decirse que funcionan normalmente, más allá de las necesidades evidentes de su modernización y ampliación, como lo exige el crecimiento de la villa.
Pero corresponde puntualizar algunos problemas que debieran ser solucionados. No es la primera vez que los menta nuestro comentario. Por ejemplo, la ya añeja cuestión de los cuatriciclos, que circulan a gran velocidad por la carretera, manejados y tripulados por niños. Esto representa un auténtico peligro, que puede derivar en accidentes. No parece demasiado difícil que las autoridades se pongan firmes en el asunto y le den un corte definitivo. Aunque ello haga rabiar tanto a los menores que conducen como a los padres irresponsables que los autorizan a hacerlo.
Otro punto a corregir es el de los ruidos molestos. No puede olvidarse que si bien Tafí del Valle está lleno de jóvenes que buscan, comprensiblemente, divertirse hasta la salida del sol, hay también adultos que se instalan en la Villa con propósitos de descanso y tranquilidad. Sin duda tienen derecho a que esa tranquilidad no se vea perturbada por músicas en alto volumen o por la gritería juvenil a ciertas horas.
Una falla que debe ser solucionada sin pérdida de tiempo, es la reposición de una de las barandas del puente que comunica con el tan populoso sector de El Churqui. La pieza de referencia falta en su totalidad, lo que crea el peligro cierto de que alguna persona o algún automotor, en un descuido, caiga directamente al río. Es obvio que se trata de una reparación que no puede esperar, y que debe concretarse a la mayor brevedad. Pensamos que, además, en los programas de extensión del pavimento, debiera incluirse la avenida Clemente Zavaleta, que es la troncal del referido sector. Esto, dada la enorme cantidad de población que se concentra en El Churqui, y que se ve forzada a utilizar actualmente una calle de tierra, abundante en polvareda durante los días secos y excavada por las aguas cada vez que llueve.
El tránsito veraniego es otro tema que merece consideración. La avenida Presidente Perón, que es la principal de la Villa, registra los fines de semana largos embotellamientos de vehículos, a lo que se agrega la circulación de jinetes que zigzaguean en medio de aquellos. Es notorio que semejante panorama podría aligerarse implementando algún tipo de organización. Hasta la fecha no se la advierte, a pesar de la cantidad de agentes municipales uniformados cuyas indicaciones resultan, muchas veces, curiosamente difíciles de interpretar.

 

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