BUENOS AIRES.- El gobierno chileno afrontaba ayer un duro trance tras la erupción del volcán Chaitén, ubicado en el sur del país, que hasta ahora ha obligado a evacuar 160 personas y a cerrar algunos pasos cordilleranos. Y mientras Chile y la Argentina agilizan los esquemas de prevención típicos para estos casos, en el sudoeste de Colombia entró ayer en erupción explosiva el volcán “Galeras”, que lanzó cenizas y rocas. De inmediato se declaró la alerta roja en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, y se ordenó la evacuación de 7.000 personas que viven en sus alrededores.
Sin embargo, y pese a los llamados de las autoridades, apenas una familia acudió a uno de los campamentos levantados en zonas seguras desde la semana pasada, cuando se produjo otra erupción similar.
No al suicidio colectivo
La negativa de los pobladores a abandonar la zona de peligro se presenta también en la zona del Chaitén. El gobierno chileno adoptó una posición de dureza con lugareños, entre ellos varios menores de edad, que se niegan a abandonar la ciudad amenazada por la actividad volcánica. “No vamos a permitir el suicidio colectivo”, dijo ayer el vocero del gobierno de Michelle Bachelet. El gobierno presentó ayer un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Puerto Montt (capital de la Región de los Lagos, de la que depende Chaitén) para sacar a los menores de edad que aún permanecen en la ciudad. Ayer se registraron fuertes lluvias en la zona de Chaitén que amenazan con provocar el colapso del macizo volcánico. Masas de lava se han desplazado en dirección a Chaitén y se encuentran a cinco kilómetros de la ciudad. Aun así, un centenar de vecinos insiste en quedarse en sus casas. “En todos lados corremos riesgos, porque Chile es un país volcánico”, dijo uno de ellos.
Juan Santana, empresario turístico de la zona, recalcó que esperan garantías económicas del gobierno para concretar su salida, caso contrario se quedarán. El gobierno decidió refundar Chaitén más al norte de su actual emplazamiento, a resguardo del macizo, para lo cual dispuso un presupuesto de unos U$S 40 millones. Sin embargo, algunos centenares de chaiteninos se niegan a obedecer dicha decisión. (DPA-Télam-Especial)








