Silencio casi absoluto. Durante las cinco horas que estuvo en tribunales apenas pronunció cuatro palabras. “No voy a declarar”, le dijo a la fiscala Adriana Reinoso Cuello, y puso fin así a la primera de sus entrevistas en Tribunales. El adolescente de 17 años que conducía el automóvil que colisionó a María Cecilia Reales en Yerba Buena fue trasladado finalmente ayer a la fiscalía de Reinoso Cuello, luego de lo cual quedó formalmente imputado del delito de homicidio culposo. Luego del encuentro con la fiscala, el muchacho se reunió con el juez de Menores, Raúl Ruiz. El magistrado mantuvo una extensa entrevista y tras la reunión le comunicó que seguirá detenido en su casa, ubicada en un country de Yerba Buena.
A las 8.30, el adolescente llegó a tribunales acompañado por sus padres y sus abogados defensores, Luis Acosta y Walter Ojeda. Bajo una estricta custodia policial, ingresó rápidamente a la fiscalía de Reinoso Cuello, y allí permaneció poco más de una hora. Afuera esperaba en silencio Marcelo Durval Reales, padre de la pediatra. El hombre había llegado a primera hora a Tribunales para presenciar la declaración del menor. “Espero que se haga justicia. La muerte de mi hija no puede quedar impune”, dijo Reales, con la voz entrecortada por la emoción.
El menor escuchó atentamente durante 30 minutos la imputación que le realizó la fiscala, pero decidió no emitir opinión al respecto ni dar a conocer su versión. La misma postura mantuvo cuando se entrevistó con el juez Ruiz. “Es su derecho constitucional. No quiere decir que busque ocultar cosas en la investigación, o que su silencio lo convierta en culpable”, justificó Acosta.
El martes 3, a las 6.50, Reales había salido de su casa ubicada en el pasaje Brasil s/n, rumbo al Hospital de Niños, donde trabajaba como pediatra. La médica circulaba por calle Moreno en su automóvil Peugeot 206. Al intentar cruzar la avenida Aconquija fue embestida de costado por el Ford Fiesta Max que conducía el adolescente, que en ese momento estaba acompañado por otro joven de su misma edad. El choque fue tan violento que Reales murió prácticamente en el acto. Los adolescentes, en tanto, fueron internados en un sanatorio.
Velocidad y alcohol
En la imputación, Reinoso Cuello responsabilizó al menor por el accidente y aseguró que el muchacho circulaba a una excesiva velocidad y en evidente estado de ebriedad. En el escrito, la fiscala hizo referencia además a que el chico en ningún momento intentó frenar la marcha de su vehículo, para evitar la colisión.
Si bien se dispone de pericias que confirmen que el menor circulaba alcoholizado al momento del choque (los adolescentes se negaron a someterse al dosaje alcohólico y tampoco se les realizó el análisis clínico) la fiscal se basó en los testimonios de los policías que intervinieron en el caso y de los testigos, quienes aseguraron que los menores estaban alcoholizados.
Además, en el expediente figura que la Policía secuestró una botella de Fernet del interior del automóvil de los jóvenes.
Para hoy, Reinoso Cuello tiene previsto indagar al otro joven que circulaba en el automóvil. El muchacho fue citado en calidad de testigo, y según trascendió, también podría mantener una entrevista con el juez Ruiz.
Por su parte, los abogados de la familia de Reales, Pablo Rivera y Ariel Lescano, solicitarán a la fiscal que cite a declarar a una vendedora de diarios que estaba presente el día que ocurrió el accidente junto al playero de una estación de servicio. “Cuando miré hacia la calle, el auto de ella estaba encima del Ford. No escuché frenadas y vi que los chicos salían caminando de su auto. Me acerqué para agarrarle la mano a la doctora y tomarle el pulso. Aún estaba viva, en ese momento no sabía como reaccionar todo era muy raro y tenía miedo de hacer algo mal”, había confesado la mañana de la tragedia a LA GACETA Antonio Peralta, el empleado de la estación.

Medidas tutelares
Mientras tanto, el juez Ruiz espera recibir los últimos informes que solicitó en la causa para definir las medidas tutelares que aplicará.
La próxima semana el juez mantendría una nueva reunión con el muchacho, donde le informará las medidas, entre las que figuran la imposibilidad de conducir un vehículo mientras no haya cumplido los 21 años, y la obligación de someterse a un tratamiento psicológico durante varios meses.







