BUENOS AIRES.- La pareja acusada de haber asesinado a Aldo Garrido, el teniente de la Policía bonaerense nacido en Tucumán, fue detenida anoche. Los sospechosos, de 29 años, fueron identificados como Néstor Luque y Débora Acuña.
La captura se llevó a cabo en una vivienda del partido de Tres de Febrero, donde los sujetos estaban con un niño de cinco años. Se les secuestraron dos armas: un revólver calibre 32 y la pistola reglamentaria de 9 milímetros que sustrajeron a la víctima.
Los investigadores tenían a Luque bajo sospecha y estaban vigilando sus movimientos cuando detectaron que la pareja se hizo llevar en remis algunos bolsos a la casa donde fue descubierta. El hombre ya tenía antecedentes policiales y hace poco tiempo había salido de la cárcel.
Ejemplo de vida
Garrido, de 61 años y muy querido por los vecinos, fue ejecutado ayer de cuatro balazos cuando sorprendió a un hombre y a una mujer asaltando un negocio de San Isidro, a una cuadra de los tribunales locales.
Cuando el uniformado entró al local, uno de los delincuentes lo redujo, lo golpeó, le quitó su pistola y lo asesinó. "Uno de los disparos fue el mortal porque le perforó el corazón y la aorta", precisó el jefe de la Policía Bonaerense, superintendente Daniel Salcedo.

Nacido en la provincia en 1947, soltero y sin hijos, el policía estaba en edad de jubilarse, pero el lunes le habían comunicado que seguiría unos meses más en actividad.
El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, reconoció que todos los días hay algo para hacer respecto de la seguridad. "La muerte no tiene explicación. Me puedo acostumbrar a un montón de cosas, pero me impacta de la peor manera. Salió de su casa a trabajar en algo que él creía", expresó.
"El tiro que lo mató se lo dieron en el medio de la espalda y eso es imperdonable desde todo punto de vista: ético, moral y legal", protestó Salcedo, quien aseguró que la víctima era "un hombre impecable" y que su asesinato fue un acto de cobardía.
"Garrido es un hombre muy querido, con un gran espíritu servicial, un vecino más que trabajaba en la seguridad y se preocupaba por todos", manifestó el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto. Los vecinos del barrio también se mostraron muy conmovidos por el suceso y tildaron al teniente de "héroe", "ángel" y "ejemplo de vida".
El efectivo fue ascendido post morten a capitán por el ministro bonaerense de Seguridad, Carlos Stornelli. (Télam)







