Tras su liberación, justificó por qué mató a su esposo

El fallo de un tribunal bonaerense desató una intensa polémica al absolver una mujer que reaccionó a las permanentes agresiones sufridas.

EN LIBERTAD. Graciela Aguirre mató a su marido en 2007, pero fue absuelta por un tribunal bonaerense. TELAM
EN LIBERTAD. Graciela Aguirre mató a su marido en 2007, pero fue absuelta por un tribunal bonaerense. TELAM
18 Febrero 2009

El caso de Graciela Aguirre, la mujer que en junio de 2007 mató a su marido y el lunes fue absuelta, causó gran conmoción en la opinión pública. La mujer fue librada de cargos debido a que obró "en legítima defensa de ella y de sus hijos", según explicaron en su fallo los jueces del Tribunal Oral Criminal 4 de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Aguirre fue liberada por la Justicia de La Matanza, después de permanecer detenida seis meses en un penal y más de un año en su casa -con tobillera electrónica- por haber matado a Rodrigo Avila de una cuchillada el 4 de junio del 2007. Según demostró durante el debate oral, lo hizo porque había sufrido constantes maltratos físicos de parte de su esposo.
Ayer, Aguirre cuestionó la pasividad con la que actuaron los policías, pese a las reiteradas denuncias que había realizado. "Fui una vez a la Comisaría de la Mujer y ahí me dijeron que tenía que tener un testigo y un abogado para que me tomaran la denuncia. Yo no tenía dinero para contratar un abogado, así que me dijeron que no podían hacer nada, que tenía que ir a un tribunal de Familia", expresó. Al ser consultada sobre si estaba arrepentida de lo que había hecho, aseguró: "sí, jamás lo quise matar. Da bronca haber pasado por lo que pasé, pero gracias a Dios se hizo justicia". Además, contó que comenzó a notar las conductas violentas de su marido cuando estaba embarazada de seis meses. "Se emborrachaba y me maltrataba física y verbalmente", señaló. Luego, indicó que intentó separarse, pero que el distanciamiento sólo duró tres meses. "Era imposible vivir: llamaba a cualquier hora, me amenazaba, me decía que iba a prender fuego la casa con todos adentro, que me iba a matar a mí y al que se metiera a defenderme", argumentó la mujer.
Sobre la base de estos testimonios, los jueces Gerardo Gayol, Franco Fiumara y Jorge Multedo, entendieron que la mujer había actuado en legítima defensa y decidieron absolverla de la causa, caratulada homicidio agravado por el vínculo.

Caso en Tucumán
Hace 9 días, Lorena Herrera asesinó de una puñalada a su concubino, Walter Juárez, dentro de su casa, en el barrio tucumano "La Bombilla". Según la versión de la confesa homicida, perpetró el crimen como consecuencia de los constantes maltratos que sufría por parte de su pareja. "La situación fue similar a la que ocurrió en Buenos Aires, pero no exactamente igual. El caso Aguirre se encuadra claramente en lo que sería la legítima defensa; mi defendida está en el marco de la emoción violenta, porque había pasado un tiempo considerable entre las lesiones que le provocó Juárez y su reacción", fundamentó el abogado Tomás Robert.
Según el artículo 34 del Código Penal, la legítima defensa excluye la condena, porque cuando la persona obra lo hace en defensa propia. Por lo tanto, según la ley, es inimputable. Para que esto ocurra, explicaron abogados consultados por LA GACETA, se tienen que dar tres elementos: una agresión ilegítima; una necesidad racional del medio de agresión empleado; y una falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.
En tanto, el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, reconoció que el crimen perpetrado por Aguirre podría haberse evitado. "Hay que actuar antes. Muchas veces estas causas llegan muy tarde a la Justicia", dijo.
Por su parte, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, dijo que "lo que hay que hacer es actuar y hablar con los que son víctimas de violencia del hogar para que se animen a denunciarlo, para poner las cosas en caja".

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios