No puede negarse que el actual gobierno de la Provincia ha realizado una obra bien significativa en lo que a la infraestructura escolar se refiere: ha incorporado locales nuevos y ha dado cima a trabajos significativos de ampliación y refacción de los existentes. Tampoco puede discutirse que tales novedades han debido reflejarse, necesariamente, en un positivo mejoramiento de la calidad y de la cantidad de la enseñanza.
Bien está que se haya adoptado el criterio de apoyar resueltamente la educación. Sin duda ese criterio debe ser mantenido y acrecentado en todo tiempo, ya que no puede existir prioridad mayor, para los responsables de la cosa pública, que la salud y la educación. Así lo impone la principalísima trascendencia que ambos rubros tienen en el presente y en el futuro de la comunidad. A ellos debe destinarse siempre una porción muy importante del presupuesto, aunque la crisis económica pudiera obligar a efectuar recortes y ahorros en los gastos generales del Estado.
No obstante los positivos logros apuntados al comienzo, la proximidad de la fecha de inicio del período lectivo 2009 hace justificable arrimar algunas observaciones sobre la temática. Pensamos que es posible prevenir situaciones que, como enseña la experiencia, vienen muy a menudo a complicar la apertura de esa etapa. Aquellas derivan en perjuicios para los alumnos afectados, quienes no reciben enseñanza hasta que el inconveniente queda conjurado.
En efecto, resulta innegable que no todos los locales educativos de la provincia de Tucumán -entendiendo tanto los de la ciudad como los de la campaña- están en las condiciones requeridas para servir debidamente su destino. Además, en muchos casos es seguro que los meses de inactividad que transcurrieron han contribuido a crear o a agravar las falencias que presentaban, además de las generadas por actos de vandalismo que, lamentablemente no son raros entre nosotros, como lo suelen consignar con frecuencia estas columnas.
Parece necesario, entonces, utilizar los días que faltan para llevar a cabo las reparaciones más urgentes. Como obvia prioridad se cuentan las relativas a la seguridad de cada edificio y a sus instalaciones sanitarias y eléctricas. Esto además de otras, como revisión de techos, desmalezamiento del entorno, blanqueo de paredes, limpieza de los tanques de agua, por ejemplo.
Pensamos que, como ha ocurrido acertadamente en otras ocasiones, los municipios y las comunas rurales pueden y deben colaborar en tales tareas, dado el elevado interés comunitario que las rodea. Todo ello a fin de que ningún obstáculo en materia de infraestructura edilicia perturbe la iniciación del dictado normal de las clases en ninguno de los establecimientos del territorio tucumano.
En otro orden, cabe recordar que no solamente los problemas que sufren los edificios pueden perjudicar el regular comienzo del año escolar. Hay otros inconvenientes para nada inhabituales. Hablamos de la falta de docentes que suele producirse a último momento en alguna escuela, o de que aparecen chicos que han quedado al margen de los asientos disponibles, por ejemplo. Se trata de cuestiones que, como parece evidente, es preciso encarar y solucionar en debida forma antes de que las clases comiencen y se susciten entonces las comprensibles protestas de los alumnos afectados y de sus padres.
Sin duda, una adecuada tarea previa de las autoridades educativas, que releve y examine todos estos asuntos con la anticipación adecuada, puede encontrarles la solución que requieren.
18 Febrero 2009 Seguir en 




