Michael Jackson tira de la falda de su mamá y le pregunta cuánto falta para llegar al otro extremo de la fila. "Me hace mucho calor", explica en voz bajita, mientras se saca unos empapados guantes blancos. La intensidad con que el sol ilumina su frente ha impedido que esa diminuta versión del "rey del pop" haya cubierto su rostro con polvo blanco. En cambio, él se exhibe orgulloso con su sombrero negro, su traje platinado y su particular estilo para hacer el "moonwalk".
A su alrededor, pululan las odaliscas, los cumbieros, las bailaoras, los malambistas, los murgueros, los fanáticos de la electrónica, y un amplísimo y colorido de etcétera. Ninguno supera los 11 años y todos se ilusionan con lo mismo: ejecutar la coreografía que los plante al menos una vez frente a las cámaras, y tocar la fama con sus manos todavía tiernas, como sus ídolos de la televisión.
El casting para el "Bailando Kids", que este año presentará Marcelo Tinelli en "Showmatch", avivó las ilusiones de cientos de tucumanitos que, acompañados por padres y profesores de academias de baile -en algunos casos, por abuelos y vecinos-, acudieron a un gimnasio de San Martín al 900, donde se hicieron las pruebas.
La mayoría de los aspirantes llegó durante la madrugada (entre los adultos se turnaron para guardar lugares y los niños se presentaron a media mañana) y formaron una extensa cola de casi una cuadra. Preparados para la coreografía, los chicos acudieron envueltos en trajes que representaban sus ritmos preferidos. A su lado, sus acompañantes les retocaban el maquillaje, moderaban su ansiedad o dictaban instrucciones para el momento de la prueba.
La convocatoria, que comenzó a las 11, se extiende hasta hoy a las 17 y volverá a abrirse mañana en el mismo horario. La cantidad de horas que la mayoría de los pequeños compartió durante la espera provocó que pronto se generaran amistades y comenzaran a aflorar los anhelos. La mayoría de las odaliscas declaró admirar a Shakira y los aficionados a la cumbia se dijeron fanáticos de la "banda de Lechuga", una agrupación del género.
Otros contaron que su pasión por el baile había nacido en sus casas y que se la transmitieron sus propios padres. Los más presumían contando la cantidad de años que llevan ejercitándose en escuelas de danza, de las que alguna vez, quieren ser profesores. "Pero cuando seamos muy grandes", susurraban, y corrían de nuevo a esperar que se cumpla su fantasía infantil. LA GACETA ©







