Cuidado, hay animales sueltos en las rutas

La indolencia social de mucha gente se suma a la actitud permisiva de algunas autoridades. Que nada empañe la Fiesta Nacional del Queso, en Tafí del Valle. Por María Ester Véliz - Redacción LA GACETA.

17 Febrero 2009

Hace menos de un mes -el 19 de enero pasado- la inseguridad vial y los accidentes de tránsito fueron tema de análisis en esta columna. La elección no fue fortuita. Tampoco lo es el hecho de que hoy se insista con esta problemática, a la que nada parece ponerle freno. Basta con hacer zapping a la hora de los noticieros televisivos o leer los titulares de los diarios para concluir que la muerte acecha en todas las rutas del país: a veces sobre ruedas, otras veces en compañía de algún vehículo de tracción a sangre y, otras tantas, a lomo de animales sueltos que habitantes carentes de sensibilidad dejan abandonados en la vía pública.

Bruscas maniobras
El Gobierno de Tucumán está haciendo una firme apuesta a la explotación del turismo local. Quiere lograr la consolidación de la provincia dentro de la región para que, en pie de igualdad, compita con los destinos tradicionales del país. Entre otras actividades, promociona las celebraciones tradicionales de los Valles Calchaquíes, como la Fiesta Nacional del Queso, que comenzó esta semana, por ejemplo. Pero hay detalles que no se pueden pasar por alto, especialmente aquellos que puedan terminar empañando cualquier festejo. Uno de esos grandes detalles son los numerosos animales sueltos -equinos, porcinos y vacunos- que andan a la deriva por la ruta provincial 307. Durante el último fin de semana, muchos conductores de vehículos, en los que familias completas iban o venían de Tafí del Valle, debieron frenar bruscamente en reiteradas oportunidades para sortear la embestida de algún chancho, caballo o vaca que imprevistamente aparecía en medio del camino. Más de un viajero debe haber quedado con el corazón en la boca después de las bruscas maniobras, en un camino tan sinuoso y bordeado por un precipicio profundo. Esta transgresión no se puede pasar por alto. Son incontables los accidentes y las tragedias que se producen a lo largo y a lo ancho de la provincia ocasionados por los animales sueltos.

Publicidad

Buenas noticias
El 20 de enero las autoridades nacionales y provinciales decidieron acentuar los controles del tránsito vehicular en las rutas. La Municipalidad de San Miguel de Tucumán, por su parte, anunció que quitará el carnet de conductor a quienes cometan faltas graves. ¡Buenas noticias!, aunque es sabido que dos medidas, por sí solas, no solucionarán un problema multifactorial y en el que tienen fuerte relevancia las conductas y los estados personales, amén de los imponderables. Pero ayudan, y mucho más de lo que se cree.
El sólo hecho de restringir el horario de circulación de los camiones con carga pesada -asiduos protagonistas de siniestros viales- disminuye la probabilidad de maniobras arriesgadas, de fuertes colisiones con automóviles más chicos y, por ende, de víctimas fatales.

Una medida similar
Los puestos de control en Las Mesadas y en La Angostura -por la ruta 307- trabajan día y noche, para proteger la vida del prójimo y también la propia. Una medida similar y permanente podría tomarse contra los propietarios de los animales que andan sueltos por las rutas nacionales y provinciales
Si se castiga y se multa a un conductor que, al momento del control vial, no lleva en su automóvil la constancia del pago de la patente (con este olvido no se pone en riesgo la vida de nadie), ¿por qué no castigar a tantos indolentes sociales que largan sus animales a las rutas y sí ponen en riego la vida de cientos de personas, niños y adultos?
Los animales, por lo general, duermen en medio del camino. Cuando los conductores advierten su presencia, encienden la luz alta antes de frenar. Ellos, al ser encandilados, reaccionan con violencia; pocas veces buscan la banquina y casi siempre le hacen frente al rodado. Así se producen muchas tragedias viales, muchas de ellas de impensadas consecuencias cuando son automóviles o transportes de pasajeros los que protagonizan el percance.

Publicidad

No minimizar el hecho
Si los animales pululan en las rutas es porque sus propietarios no se toman el trabajo de encerrarlos en los corrales para alimentarlos. Los dejan pastar en las cunetas. Seguramente, todos conocen las leyes que prohíben que los animales anden sueltos. Pero casi nadie se molesta en cumplirlas porque prima una actitud permisiva entre las autoridades responsables de los municipios y comunas. Tal vez el error radique en minimizar un hecho que históricamente se repite a través del tiempo y de las gestiones de gobierno, y que es uno de los factores que coadyuva a que la Argentina ostente el triste privilegio de ocupar los primeros puestos del ranking mundial de accidentes de tránsito. Si fallan los controles y la ley no se aplica con rigor, ¿quién se hará cargo; quién se responsabilizará por las muertes ocasionadas por los animales sueltos? La vida es el don más preciado. Es responsabilidad de todos preservar la propia y proteger la del prójimo.
Uno de los roles que le asiste a todo medio de comunicación social es ayudar en la tarea educativa, en la creación de la conciencia ciudadana. Al machacar con este tema lo que se pretende no es otra cosa que fomentar el cambio de actitud frente a la vida; el reemplazo de las conductas irreflexivas e insensibles por actitudes responsables y en las que prime el sentido de solidaridad social.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios