Cuando diferentes culturas musicales chocan en un mismo proyecto, el resultado es enriquecedor y eficaz. Jero Santillán Cuarteto es un claro ejemplo de ello. El grupo se presentará el viernes a las 22 en la Sala Caviglia, ubicada en San Martín 251.
La banda integrada por el uruguayo Fabián Miodownik (batería y percusión), el colombiano Nicolas Ospina (piano y canto armónico), el mendocino Remo Bianco (saxo y didgeridoo) y el tucumano Jero Santillán (bajo, voz y composición) ofrecerá un recital signado por la heterogeneidad de su repertorio en el que se combinan elementos de jazz, candombe, rock, reggae y folclore. "Lo que hacemos es un espectáculo de fusión en el que también incluimos instrumentos y técnicas un tanto complejas. El didgeridoo que toca Remo es un palo ahuecado, un instrumento de viento de origen incierto aunque muchos creen que proviene de Australia porque los aborígenes de esa tierra lo usaban, y puede sostener una nota durante 15 minutos. Otro aporte original es el canto armónico del colombiano; es una técnica muy loca porque puede emitir dos notas diferentes al mismo tiempo y no cualquiera lo hace. Remo da clases educatvas al respecto. Es una forma de expresión que emplean los monjes del Tibet cuando buscan meditar y reflexionar", le contó Santillán a LA GACETA.
Los artistas están radicados en Buenos Aires y vienen realizando en conjunto un trabajo independiente, en el que abordan diversos estilos rítmicos como punto de partida hacia una búsqueda de unificación cultural a través del "sublime lenguaje universal" que, según ellos, es la música. "Este recital es una experiencia alucinante porque cada uno de nosotros aporta algo particular. Si bien antes estabamos en proyectos separados ahora logramos unirnos. El producto final me encanta; la verdad es que estoy feliz de haber conocido a los músicos que me acompañan", aseguró entre risas el músico tucumano.
Con un cancionero dinámico y fluido, la banda se ve enriquecida por las diferentes influencias que aportan sus cuatro integrantes, por ser estos de tan distintas procedencias. Esta diversidad es la que permite ofrecer un espectáculo entretenido y de nivel. "La nuestra es una banda relativamente nueva. Empezamos el año pasado y los porteños nos dieron el visto bueno. A la gente le gusta lo que tocamos porque hay mucha cosa instrumental pero también hay canto", señaló Santillán. Y agregó: "hoy a la canción le falta sustancia; no le da suficiente cabida a la instrumentación . Y eso es lo que nosotros procuramos rescatar. "Tenemos temas medio heavies y otros muy tranquilos que pasan por el reggae o la balada sencilla", concluyó el músico.







