Ganar un Oscar no asegura un futuro exitoso en Hollywood

Artistas como Adrien Brody, Cuba Gooding Jr., Nicole Kidman o Marisa Tomei vieron cómo sus carreras se estancaron después de alzar la codiciada estatuilla. La presión para mantener el nivel.

SIN MAGIA. Tras “Las horas”, Nicole Kidman sólo hizo fracasos comerciales. REUTERS
SIN MAGIA. Tras “Las horas”, Nicole Kidman sólo hizo fracasos comerciales. REUTERS
17 Febrero 2009

HOLLYWOOD.- El Oscar es tal vez el premio más codiciado de la industria del cine. Sin embargo, ganarlo no asegura el éxito posterior. Que lo digan sino como Cuba Gooding Jr., Adrien Brody, Nicole Kidman o Marisa Tomei, que ganaron la estatuilla dorada sólo para descubrir luego que habían dejado de ser la primera elección de los directores y que la fama siempre es efímera.
"No creo que el ganar un Oscar sea una suerte de garantía para una carrera futura", dijo Lew Harris, un consultor del sitio de internet Hollywood.com.
Gooding Jr. es un buen ejemplo. Ganó un Oscar a mejor actor de reparto por su actuación en "Jerry Maguire" en 1997, cuando tenía 29 años. Desde entonces sólo hizo comedias muy criticadas como "Daddy Day Camp" y "Norbit", en roles por los que obtuvo nominaciones en la categoría de peor actor.
Incluso una actriz experimentada como Marisa Tomei, que ganó un Oscar a mejor actriz de reparto en 1993 con "Mi primo Vinny" y que este año está nominada por "El luchador", pasó varios años en la oscuridad más absoluta. "Si se mira a Cuba Gooding Jr y a Marisa Tomei, se concluye que son dos casos diferentes", dijo Harris.
Según el experto, ganar un Oscar en edad temprana puede generar efectos adversos en la carrera de un actor. "Si se es un artista joven no muy conocido y se gana un Oscar, la presión suele aumentar hasta grados insoportables. Y muchos no están preparados", dijo Harris. Un claro ejemplo es la actriz Anna Paquin, que con sólo 11 años, ganó un Oscar por su papel en la película "La lección de piano" (1993). Pero, posteriormente, sólo hizo papeles secundarios en producciones de bajo presupuesto. Casi nadie la recuerda.

El cambio
Antes de ganar su Oscar a mejor actor por "El pianista" en 2003, Adrien Brody apareció con frecuencia en películas con pequeños roles. Pero, después de ganar la estatuilla, sólo hizo papeles secundarios, a excepción de "King Kong".
Un manager citado por el Hollywood Reporter, especializado en la industria, dijo recientemente: "ganar un Oscar no sólo cambia el tipo de papeles que los estudios ofrecen a los actores; también cambia la percepción que los directores tienen de los artistas".
Charlize Theron, ganadora como mejor actriz en 2003 por su actuación en "Monster", apareció en una seguidilla de películas de segunda categoría desde entonces. Lo mismo le sucedió a Renée Zellweger. Luego de recibir aplausos por varios éxitos como "El diario de Bridget Jones" y "Chicago", con las que recibió nominaciones a mejor actriz, finalmente se llevó un Oscar en 2003 por su papel secundario en "Regreso a Cold Mountain". Pero desde entonces no se la vio en la carrera por los Oscar, lo cual demuestra lo difícil que es mantener un nivel sostenido de éxito. El caso más dramático es el de Nicole Kidman. Tras ganar un Oscar por "Las horas" y estar nominada a otro por "Molin Rouge", la actriz sólo protagonizó una seguidilla de fracasos. El último de ellos, "Australia", le valió además el rechazo de la crítica especializada. Según Harris, los actores intentan capitalizar su Oscar rápidamente y terminan aceptando papeles que los terminarán dañando a largo plazo. "Son tan ansiosos de mantener su carrera activa que escuchan malos consejos. Creen que su Oscar los absolverá de las malas decisiones que tomaron. Pero, en cierto sentido, las agrava", señaló. (Especial)

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