BUENOS AIRES.- La Justicia decidió hoy absolver de culpa y cargo a una mujer que confesó haber matado a cuchillazos a su esposo, que la había golpeado en reiteradas oportunidades, durante el juicio que se llevó a cabo en los tribunales del partido bonaerense de La Matanza.
La decisión judicial se tomó luego de que la fiscalía desistió de la acción legal contra la imputada Graciela Aguirre, quien estaba acusada de haber asesinado a su concubino Ricardo Avila, de 42 años.
"Confié siempre en la Justicia. Fue un accidente, porque no lo quería matar. Tenía mucho dolor en mi corazón, pero ahora trataré de salir adelante con mis hijos", dijo la mujer, al finalizar la audiencia. "Me arrepiento de haber hecho lo que hice, pero uno por los hijos, hace cualquier cosa", agregó la mujer antes de retirarse de la sala.
Detalles
Aguirre, que durante la audiencia rompió en llanto, dijo que la noche del asesinato su compañero, padre de su hijo menor Jhonatan, de 4 años en el momento del hecho, comenzó a golpearla a ella, al niño y a su otra hija, Karina, de 15 años, en estado de ebriedad por haber ingerido, dijo, una botella de vodka.
Aseguró que Avila, mientras los golpeaba, amenazaba con matarlos a todos, y tomó varios cuchillos de la cocina para empuñar uno.
En medio de forcejeos, el hombre cayó al suelo, oportunidad que ella aprovechó para tomar uno de los cuchillos que su pareja había dejado sobre la mesa, para asestarle una puñalada en el cuello que le causó la muerte instantánea.
"Cuando forcejeamos, yo la empujé a la nena -que se había interpuesto entre ambos para defenderla- y ella fue a parar contra la puerta. El se cayó y se le escapó el cuchillo de la mano. Después se levantó y volvió a tomarlo", contó. En ese momento Aguirre, fue a la mesa, tomó otro cuchillo y le tiró sin mirar. "No tuve la intención de matarlo", aclaró.
Dijo que al ver la herida que le había provocado a su esposo sufrió un ataque de nervios e intentó frenar la hemorragia. DE inmediato le pidió a los vecinos que llamaran una ambulancia y a la Policía. Entonces, tomó de la mano a su hijo menor y lo sacó de la casa.
Aguirre aseguró que los actos de violencia de su esposo eran cotidianos, que ella intentó abandonarlo varias veces pero que él la amenazaba con quemar la casa con todos adentro o con llevarse al menor de los hijos.
La acusada fue interrogada por el fiscal, Ariel Panzoni, quien le preguntó si no pudo intentar escapar esa noche en vez de asesinar a su marido, y ella respondió que no, porque cuando lo hacía el siempre la seguía y la amenazaba. (NA-DyN)







