16 Febrero 2009 Seguir en 
TARTAGAL.- Sobre llovido, mojado. O más bien robado. El desastre natural que dejó a Tartagal oculto bajo un manto de espeso barro se acentuó ahora con otra desgracia, esta vez humana. En esa localidad salteña, los saqueos hicieron desaparecer lo poco que hace una semana había sobrevivido al aluvión.
Según publicó el diario porteño "La Nación", oportunistas aprovecharon que muchas de las viviendas quedaron abandonadas -los pobladores fueron evacuados tras la catástrofe- para llevarse lo que quedaba en ellas. Los ambientes de las casas deshabitadas aparecieron vacíos y hasta los vehículos enterrados en el lodo resultaron desmantelados.
Muchos de los propietarios de aquellas viviendas saqueadas ni siquiera conocen su situación, ya que forman parte de las 600 personas que continúan evacuadas. Esta mañana, el regreso a los hogares se complicaba para este grupo ya que sigue lloviendo en la región.
Además, las autoridades todavía no tienen rastros del paradero de las dos mujeres que permanecen desaparecidas tras ser arrastradas por las aguas del río Tartagal, cuando se desencadenó el alud. El secretario de Gobierno de la ciudad, Roberto Avellaneda, expresó su preocupación por las consecuencias del desastre, principalmente por las epidemias.
"Estamos trabajando para erradicar los mosquitos que transmiten el virus del dengue controlando espacios verdes de Tartagal", remarcó el funcionario, que consideró que la tala de árboles no fue la causa exclusiva del fenómeno natural. "El avance de la frontera agrícola por la soja ha hecho desaparecer miles de hectáreas de monte", señaló.
Sobre el panorama en que se encuentra Tartagal, Avellaneda indicó que una de las mayores preocupaciones es la desaparición de las dos mujeres. Agregó que la caída del puente del ferrocarril se produjo porque el alud embistió contra una de sus bases y lo derribó. "Es un tema ajeno a nosotros, porque el ferrocarril es una empresa nacional que esta concesionado a un sector privado", añadió.
La ONG Red Solidaria convocó a la población a ayudar a Tartagal, mediante mensajes de texto que se envíen al 154-1631613. El monto recaudado se destinará un alimento no perecedero para el comedor Fátima, donde asisten 100 chicos de esa localidad salteña. (NA-Especial)
Según publicó el diario porteño "La Nación", oportunistas aprovecharon que muchas de las viviendas quedaron abandonadas -los pobladores fueron evacuados tras la catástrofe- para llevarse lo que quedaba en ellas. Los ambientes de las casas deshabitadas aparecieron vacíos y hasta los vehículos enterrados en el lodo resultaron desmantelados.
Muchos de los propietarios de aquellas viviendas saqueadas ni siquiera conocen su situación, ya que forman parte de las 600 personas que continúan evacuadas. Esta mañana, el regreso a los hogares se complicaba para este grupo ya que sigue lloviendo en la región.
Además, las autoridades todavía no tienen rastros del paradero de las dos mujeres que permanecen desaparecidas tras ser arrastradas por las aguas del río Tartagal, cuando se desencadenó el alud. El secretario de Gobierno de la ciudad, Roberto Avellaneda, expresó su preocupación por las consecuencias del desastre, principalmente por las epidemias.
"Estamos trabajando para erradicar los mosquitos que transmiten el virus del dengue controlando espacios verdes de Tartagal", remarcó el funcionario, que consideró que la tala de árboles no fue la causa exclusiva del fenómeno natural. "El avance de la frontera agrícola por la soja ha hecho desaparecer miles de hectáreas de monte", señaló.
Sobre el panorama en que se encuentra Tartagal, Avellaneda indicó que una de las mayores preocupaciones es la desaparición de las dos mujeres. Agregó que la caída del puente del ferrocarril se produjo porque el alud embistió contra una de sus bases y lo derribó. "Es un tema ajeno a nosotros, porque el ferrocarril es una empresa nacional que esta concesionado a un sector privado", añadió.
La ONG Red Solidaria convocó a la población a ayudar a Tartagal, mediante mensajes de texto que se envíen al 154-1631613. El monto recaudado se destinará un alimento no perecedero para el comedor Fátima, donde asisten 100 chicos de esa localidad salteña. (NA-Especial)
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